Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Livin' la VISA loca

El 'Black Friday' irrita a muchos, pero es pura desestacionalización de las ventas

Usted también se preguntará cómo es que todavía abundan las moscas bien entrado noviembre. Pocas, pero radiactivamente pesadas. Es una mosca kamikaze, que persevera y no cesa en su afán por irritarnos la cabezadita; la que toma el testigo a la de septiembre de toda la vida, que moría dándote bocados en el hombro, aún sudoroso por las calores. ¿Es éste un nuevo síntoma de cambio climático, un mensaje de la Pachamama y de Gaia sobre cómo le duele a la Tierra el callo de la desertización y la fatal impotencia de los casquetes polares? Propongo otra interpretación: esta mosca es una mutante desarrollada en laboratorios secretos por encargo de grandes corporaciones del comercio multinacional y para hacernos ver que todavía estamos a tiempo de adelantar nuestros regalos de Navidad. Cuando en realidad estamos a un mes del apoquine con causa y desenfreno, los procrastinadores que pagamos más de la cuenta por eso, por tardones, tenemos otra oportunidad de aprovechar las promociones de precio con que nos tientan en periodos valle del consumo. Lo que quiere el comercio, también el pequeño, es el flujo continuo y estable, y no valles y sierras. Y lo buscan confundiendo nuestras costumbres, los muy ladinos de los mercadotécnicos que contratan laboratorios: lo llaman desestacionalización.

Es el mismo esquema de inducción al consumo que el turismo español quiso siempre aplicar a la hegemonía del "sol y playa". El mismo que le ofrece junto a la caja del súper polvorones y alfajores en pleno septiembre. El capital no respeta ni las estaciones del año. Ahora vienen el Black Friday y su estrambote, el Cyber Monday: su extensión al socaire del Livin' la VISA loca (todo es susceptible de estirarse si es para vender). Muchos guardianes de las esencias, con razón pero sin futuro ninguno, se indignan por este fin de semana largo de bacanal del tarjetazo en TPV, o en Amazon y sus secuaces. ¿Por qué importamos Halloweens y Black Fridays a este lado del Atlántico? ¿A qué viene ese papanatismo borreguero? Mas, si lo miran bien, el Viernes Negro -las tarjetas ennegrecen del quemazo- no deja de ser una práctica de promoción de ventas, una de las P del marketing. Dicen que en EEUU a muchos no les trae cuenta el invento porque lo que venden barato ahora dejarán de vendérselo caro a los que se demoran hasta el 23 de diciembre y 5 de enero. Consolémonos: el sentido común llegará también aquí. Y no mienta a sus allegados: sea en tienda, sea en la intimidad, usted también ha picado en el Black Friday algún año. Cual mosca fuera de temporada.

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