Fragmentos

juan ruesga navarro

Llorens, Trajano y Cervantes, un paso más…

Afortunadamente estos tres edificios correrán mejor suerte los teatros Coliseo y San Fernando

El pasado jueves comenzó el periodo de consultas y alegaciones para la aprobación del expediente, promovido por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, para la declaración de Bienes de Interés Cultural de los Cines Llorens y Trajano y del Teatro Cine Cervantes en Sevilla. Un paso más y muy importante en la protección histórica arquitectónica de los tres edificios. Porque más allá del indudable valor arquitectónico de cada uno de los edificios, obras, respectivamente, de los arquitectos José Espiau, Aníbal González y Juan Talavera Vega, con importantes reformas de Alberto Balbontín y Antonio Delgado-Roig, el expediente valora que dichos edificios tienen el valor patrimonial de formar parte de una serie de edificios dedicados a las artes escénicas y cinematográficas que se construyeron en Sevilla desde mitad del siglo XIX y siglo XX, en que empezó su falta de estima colectiva, su ruina y demolición. Afortunadamente estos tres ejemplos que ahora se protegen, parece que correrán mejor suerte que los teatros Coliseo y San Fernando.

Todo el mundo sabe que en Nueva York existe un antiguo camino ancho (broadway) transformado en calle de la ciudad, donde se instalaron a lo largo de los años los teatros de la ciudad, hasta hoy en día.

En Sevilla tuvimos desde mediados del siglo XIX hasta los años 30 del siglo XX, un recorrido donde se agrupaban los principales teatros, cafés cantantes y flamencos y otros lugares de ocio, como nos cuenta José Más en su novela La orgía (1919). Es una línea que se extendía desde la Puerta de Jerez con el Teatro Eslava en el lugar donde ahora está el hotel Alfonso XIII, luego ampliada hasta el Teatro Lope de Vega y Casino de la Exposición, pasando por el Teatro Cine Coliseo, hasta los burdeles y tablaos de la Alameda. Teatros como el citado San Fernando, el Principal y el Kursaal en Sierpes. Cafés cantantes como el de Silverio en la calle Rosario y el del Burrero en Santa María de Gracia. Locales de ocio como el Frontón Sierpes, el Café Suizo y el famosísimo Café Novedades en la Campana, haciendo esquina con la confitería. Sin olvidar el Café Briz, Mantequerías Leonesas, La Colonial y el Salón de Té La Española. Y así paso a paso, la vida de ocio sevillana recorría a lo largo del día muchos de esos lugares para encontrar a la caída de la noche y entrada la madrugada acomodo en Las Siete Puertas de la Europa y locales del entorno.

A muchos de estos locales y lugares no les dimos la oportunidad de que el tiempo les alcanzara para tratarlos mejor que lo hicimos en el pasado. Espero que los pasos dados en el Llorens, Trajano y Cervantes alcancen no solamente a su incorporación a la ciudad renovados y fortalecidos en sus usos históricos, ocio, música, artes escénicas y cine, sino que den ejemplo de que siempre es posible mantener historia y renovar usos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios