La esquina

josé / aguilar

Luciano insumiso

EL sistema educativo español está decididamente condenado. La enseñanza no tiene remedio. No sólo sufre las consecuencias nefastas de estar sometida a los vaivenes políticos que hacen que cada ley reguladora dure lo que dura en el poder el partido que la impulsa (e incluso menos: lo que tarda el ministro en caer). Las competencias en educación están tan mal perfiladas en el Estado de las autonomías que una comunidad puede saltarse a la torera en la práctica una ley estatal boicoteando su aplicación en el territorio que gobierna, levantando una frontera a la norma nacional.

Último caso, Andalucía ante la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce, en la inagotable sopa de siglas que arranca de la Transición). La Junta prepara un recurso de inconstitucionalidad contra esta ley, que no gusta tampoco a Cataluña, País Vasco, Asturias y Canarias. Pero en vez de aguardar, con la necesaria paciencia, a que el Constitucional falle y diga quién tiene razón, el consejero de Educación, Luciano Alonso, va y anuncia una batería de medidas que lo que hacen es sabotear la aplicación de parte de la norma aprobada por las Cortes.

Como la Lomce ha nacido sin el imprescindible consenso de la comunidad educativa y su calendario de aplicación es precipitado -dos acusaciones que, en buena parte, son sólidas-, el consejero Alonso se declara abiertamente opuesto a implantar algunos preceptos de la norma. Vamos, que no renovará los libros de texto correspondientes a Primaria para el próximo curso, que se las apañará para que los alumnos estudien Educación para la Ciudadanía aunque la Lomce haya eliminado la asignatura, que ordenará que la asignatura de Religión se imparta en Andalucía el mínimo tiempo que se exige en dicha ley, que no dará un euro público a ningún colegio concertado que segregue a los alumnos en función del sexo y que no publicará los resultados de la evaluación de los centros educativos.

A pesar de todo lo cual dijo el consejero andaluz de Educación, Cultura y Deporte que no va a ser un insumiso ante la ley orgánica nacional. ¡Pues menos mal! Si llega a proclamar la insumisión lo mismo anula la Lomce artículo a artículo y quema -en efigie, por supuesto- al ministro Wert. Nunca arreglaremos la enseñanza en España mientras las leyes educativas no se pacten y se implante un modelo nacional común sin sujeción a las taifas.

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