La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Lucrecio, el mitinero

El delegado del Gobierno suelta un discurso político en un foro empresarial y afea una iniciativa de Rus

Se celebraba el otro día la denominada Noche de la Economía y de las Empresas, uno de esos simpáticos saraos a los que nos convoca Paco Herrero, presidente de la Cámara de Comercio, ese hombre que tiene un caballito fijo en el tiovivo de los actos sociales de la Sevilla de las ocho de la tarde. Estaban en el acto representantes del gobierno del cambio y el delegado del Gobierno en Andalucía, Lucrecio Fernández. Este Lucrecio es en la práctica el representante más importante del PSOE en el sur de España, la punta de lanza del sanchismo contra el Gobierno del PP y Ciudadanos. El acto era institucional, marcado por la voz de un presentador como Cristóbal Cervantes que te engancha desde el primer minuto. En el foro había políticos, sí, pero sobre todo muchos empresarios. Al bueno de Lucrecio le debieron confundir la carpeta del discurso, porque a esas horas de la noche y en un acto de esas características soltó proclamas propias de un mitin organizado por una agrupación socialista del Aljarafe. Todavía se están cruzando mensajes de asombro varios de los asistentes. Además, el hombre no paraba de hablar y hablar en tono político, tanto que las malas lenguas dicen que a Robles se le estuvieron a punto de pasar las cientos de merluzas que debían ser servidas en cuanto acabara el mitin, perdón queríamos decir el discurso del delegado del Gobierno. "Como todos sabéis, quien ha ganado las elecciones es Pedro Sánchez", dijo un imparable Lucrecio, quien además repartió estopa al presidente de la patronal de Sevilla, Miguel Rus, por promover saludables plataformas reivindicativas de proyectos muy necesarios para la ciudad. Alguien debería explicarle a Lucrecio el sentido institucional de su cargo y en qué consisten determinados actos donde no se debe dar la nota. El comentario generalizado era que estas cosas con Gómez de Celis no pasaban, pero a Alfonso lo han enviado a ese puesto del Congreso de los Diputados donde se engorda la cuenta corriente, pero donde se puede hacer bien poco, cuando en realidad está preparado para ser ministro o casi lo que quiera de la primera línea política. Tienen que darle una medalla urgentemente al Monchi de turno que nos ha colado un delegado del Gobierno que no distingue un foro de empresarios de un mitin. Urge que alguien le explique que en los actos que organiza Paco Herrero se debe uno limitar a lo obligado: saludar a Paco Herrero con un abrazo muy efusivo, hacerse una foto con él a ser posible y decirle lo bien que se conserva y lo perfecta que le cierra la chaqueta. Y punto. ¿Te vas a meter a recordar que las elecciones las ha ganado Sánchez y a reñirle a Rus? ¡Lucrecio, que la merluza se pasa, suelta el micrófono!

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