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Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

A Luis del Sol con pleitesía

En el cumpleaños del mejor futbolista que vimos de verdiblanco, muchas felicidades

Este pasado lunes cumplió años el mejor futbolista que este escriba vio de verde, blanco y verde. Del verde, blanco y verde del Betis, de qué otro iba a ser. Hubo una vez en que me pidieron un artículo ilustrativo del Centenario del club y se me ocurrió titularlo así: "Qué bien, es domingo y juega Del Sol". Y es que Luis del Sol Cascajares fue el autor de un milagro impensable en aquellos lóbregos cincuenta, que los béticos saliesen de las catacumbas.

A partir de Del Sol, en el colegio empezaron a surgir alumnos que profesaban, en silencio hasta entonces, la fe verdiblanca. Ahora, cuando la vida nos espera con el billete de vuelta a punto, aquel ídolo de la niñez se ha de conformar con ver cómo crece la hierba en su jardín fronterizo entre San Juan y Mairena, pero he querido recordarle en su cumpleaños porque no hubo y, posiblemente, no vuelva a haber nadie que defienda la camiseta bética con su garra y su calidad.

La vida siempre te ofrece posibilidad de revancha, pero no es el momento de reivindicaciones y sí de recordar cómo hubo una vez un futbolista que permitió dejar desiertas las catacumbas. Aquella irrupción en el Betis que Francisco Gómez patroneaba en la sordidez de una Segunda División que se eternizaba, su internacionalidad con los sevillistas Campanal, Valero y Pepillo estando aún en Segunda, su papel esencial en un trípode que completaban Villamarín y Barrios...

Y cómo la Primera División mejoró con su presencia de futbolista prodigioso, tanto que fue lo más parecido que vi a Di Stéfano, y el traspaso al Madrid que provocó tantas deserciones, y sus diez años en Italia ya como Settepulmoni, y su vuelta a las raíces para tirar la toalla la tarde en que creyó que el campo estaba cuesta arriba. Hoy, con sus recién estrenados ochentaicinco años y en una convalecencia tan dura como triste, un servidor vuelve a rendirle la pleitesía de siempre.

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