Fernando Díaz del Olmo

Catedrático de la US y correspondiente de la RAC

Luto en Doñana

Jesús Vozmediano era un abogado atípico que, como le gustaba recordar y compartir con todos, una mañana de un frío y húmedo día de enero de 1974, junto con Pilar, su mujer, y Anastasio Senra, "amigo inolvidable", adentrados en la marisma del Guadalquivir, llegó a Doñana, el "soñado paraíso" que desde joven estudiante ansiaba conocer. Nueve lustros después de ese día, Jesús dedicó gran parte de su tiempo y vida a conocer el territorio de la desembocadura del Guadalquivir, sus humedales, las dunas, los ecosistemas; a sus moradores y formas de vida. Todo lo podemos leer en su libro El espíritu de Doñana (2004). Pronto reparó en el patrimonio intangible que suponía la tradición cultural de sus históricos habitantes (colonos, guardas y familias) y, poco a poco, compuso una impagable trilogía sobre el habla tradicional de Doñana: Vernáculos y Acordanzas de Doñana (2000), Diccionario de Vernáculos de Fauna de Doñana (2005) y, en 2010, su último libro, Silencio en Doñana (Universidad de Sevilla). Muchos días en Doñana disfrutábamos usando los vernáculos publicados, herborizando en los "friales", inventariando "mogeas", observando la circulación del agua por una "colá", identificando "gallaretos" de la marisma, muestreando suelos de un "corral"…, y ¡Jesús, desesperado, grabadora en mano, lamentando su mala memoria! Su compromiso conservacionista se consolidó al formar parte durante 25 años del Patronato del Parque Nacional (1979-2005), hasta su "lamentable" (sic) sustitución por el actual Consejo de Participación. Quien quiera seguir las vicisitudes y denuncias de Vozmediano lea los atípicos capítulos de sus libros o las páginas de su blog Memorias de Doñana, que en los últimos años difundía desde su querida playa de la Antilla. Conferenciante embaucador, lector de periódicos, articulista, dinamizador cultural, analista sarcástico, amante de las charlas y los libros, nostálgico de la Librería Céfiro, azote de profesores e investigadores ágrafos, dio en fundar el Club Doñana, una atípica organización sin formas burocráticas, dedicada a la denuncia de la degradación de Doñana. La Comisión y el Parlamento Europeo, el Defensor del Pueblo, el Parlamento de Andalucía, las Cortes, el Ministerio… han sido destinatarios in misericorde de sus quejas. Sus dos honores más preciados fueron dos especies nuevas para la Ciencia, bautizadas vozmedianoi: una ranita amazónica (Castroviejo y Ayarzagüena) y una diatomea lagunar de Doñana (Recio Espejo, Borja Barrera, Cámara Artigas, Díaz del Olmo,…). Como la literatura de Truman Capote, los textos y ponencias de Jesús nunca fueron complacientes. Dejo fuera de este recuerdo su apoyo a la defensa del patrimonio arquitectónico de Sevilla. Habría mucho que reseñar. Se lo encomiendo a Adepa. También su interés por la cartografía, la biogeografía, la evolución de los homínidos y los avances en los estudios clásicos de las razas. Verdaderamente un abogado atípico.

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