Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Mamandurrias

HACE apenas una semana nos desayunábamos con la noticia de que PSOE y PP estaban a punto de intercambiar las tablas de la ley contra la corrupción política. Antes, el 21 de diciembre, durante un respiro del tifón Gürtel, el PP dio a conocer sin ningún tipo de rubor su nuevo Código de Buenas Prácticas para "reforzar y poner en valor el compromiso con los principios y valores que deben presidir el digno ejercicio de la actividad política". Ejemplos: se ha de observar rigor en el desempeño de las funciones, velando por el bien público; abstención de cualquier conducta que aun siendo legal pueda dañar la honorabilidad de la organización; rechazo del trato de favor; compromiso de no intervenir en la resolución de un procedimiento administrativo, etcétera.

En contraposición a cada uno de estos preceptos hoy podemos musitar, como si fuera una plegaria inversa, los nombres de Jaume Matas, Carlos Fabra, Luis Bárcenas, Francisco Camps, Ricardo Costa y todos los cargos públicos, entre ellos ocho consejeros de la Comunidad Valenciana, que recibieron del diablo Correa bolsos, trajes, mantas, relojes y demás mamandurrias que aun siendo legales, como dice el código, son deshonrosas e infaman a quienes la reciben. Y cada vez que pronunciemos uno de esos nombres respondamos: ruega por nosotros.

El caso del senador en activo Luis Bárcenas es el más sangrante. El ex tesorero sigue teniendo el respeto (o el silencio comprensivo o encubridor, quién sabe) de muchos de los suyos. Fue Bárcenas, según los testimonios recogidos en el sumario, quien franqueó las cloacas a la panda de Gürtel. ¿Qué dicen sus compañeros? Rajoy se esconde y Javier Arenas está convencido de que "hizo un trabajo extraordinario durante muchísimos años". ¿Trabajo extraordinario? ¿A cuál de ellos se refiere Arenas? ¿A buscar aliviaderos para la financiación del partido? ¿Incluye por casualidad el supuesto cobro de los 1,3 millones en sobornos? Bárcenas y la familia Gürtel han salpicado de lodo a todos cuantos tenían a su lado, a todos los que confiaron y confían en sus buenas prácticas. Y además los han llevado a un callejón sin salida con ese extraño blindaje de fidelidad que más bien parece un juramento de silencio. ¿Y qué hacemos mientras con los códigos éticos? ¿Uniformes de camuflaje?

(El juez Varela ha elegido el día después del gran estallido del Gürtel para sacar el auto de juicio contra Garzón por investigar al franquismo. Parece una represalia al magistrado por investigar al PP y una oportunidad para esconder el escándalo en las portadas de los periódicos. Pero es azar, ¿o no?).

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