la ciudad y los días

Carlos Colón

Mañana de rebajas

EN las primeras horas de la mañana bochornosa, plomiza y pegajosa una lenta pero decidida marea humana peregrina hacia El Corte Inglés. Su paso, como el de todos los caminos de peregrinación, crea rutas comercialmente valiosas en las que muchos escaparates exhiben carteles de rebajas. Todos convergen en la Campana, Monte do Gozo de los peregrinos de las rebajas que desde allí divisan su meta. Porque aunque estos grandes almacenes no sean el único objetivo de sus sudores y desvelos, y aunque algunos comercios que abren sus puertas en el camino les hacen una dura competencia, la meta de la peregrinación es la que es. ¿Hábito? ¿Publicidad? ¿Prestigio de la marca? Probablemente todo a la vez. El caso es que el epicentro de las rebajas es la plaza del Duque (de Areces).

Empiezan las rebajas de la crisis. Los comerciantes necesitan vender el género de temporada que la floja campaña de primavera ha dejado en los estantes. Los apurados consumidores necesitan comprar barato. Si los dos intereses coinciden los primeros ganarán unos 60 millones de euros y los segundos llenarán sus armarios a buen precio. Aunque esta deseable coincidencia está llena de misterios. Visto lo que se ve por las calles, convertidas en paseos marítimos de playas cutres, cabe preguntarse si se compra algo más que pantalones piratas, camisetas y chanclas. Leído u oído lo que se lee y oye en los medios, y conocidos los dramas que tantas familias viven, también cabe preguntarse por la naturaleza de esta rara pescadilla que obliga a consumir para salir de la crisis que restringe el consumo: como ardillas cautivas nos tienen, haciendo girar las ruedas de sus jaulas, corriendo sin avanzar, con la lengua fuera para no ir a ningún sitio, sin poder pararnos a riesgo de que todo se pare.

El consumo cultural no conoce rebajas. Sólo se ofertan libros imposibles producidos por la epidemia de las novelas histórico-esotéricas. Buenos descuentos en DVD y discretos en CD (con alguna sorpresa que comentaremos). Los pantalones lo proclaman: corren tiempos piratas y las secciones de música no cesan de menguar. Coincidencias: mientras las tiendas abrían sus puertas a las rebajas la SGAE las abría a la Guardia Civil, que procedía al registro de la sede para investigar presuntos delitos de malversación de fondos y apropiación indebida. ¡Ellos, precisamente! En las redes los internautas se apiñaban contra la SGAE con intenciones incendiarias, como los campesinos del final de Frankenstein; y "Teddy Bautista" ocupaba el primer puesto de los trending topic (palabras clave más usadas) en Twitter. Empiezan las rebajas.

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