Crónica levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

'Manda carallo'

LA frase es tan difícil de comprender como la termodinámica: la estética es principio de la ética. ¡Manda carallo! El exabrupto, qué se le va a hacer, está permitido por el Tribunal Constitucional; sí, por estos magistrados tan serios, que han dado la razón a un arquitecto de Orense, cuya demanda en un caso de despido fue rechazada en dos ocasiones por unos juzgados provinciales por contener tal expresión. La estética y sus ángulos. La expresión gallega es rotunda, gloriosa, integral. El ex consejero de Sanidad de Madrid Juan José Güemes privatiza la gestión de las analíticas de seis hospitales de su comunidad; dimitió por razones no confesadas; pasó por una escuela de negocios, y comenzó a asesorar a Unilabs, empresa que, finalmente, compró la compañía a la que él adjudicó el contrato de esos mismos centros sanitarios. Todo es legal porque no le afecta ya ninguna incompatibilidad, pero esta feo, o como diría el arquitecto orensano: ¡Manda carallo! Poco estético. Que las puertas giratorias lleven a un político del sector público al privado y del privado al público, en principio, no está mal, pero que Güemes sea el encargado de esa privatización, al menos, no es ético. Ni estético. Como tampoco lo fue aquella frase que pronunció su esposa, la diputada popular Andrea Fabra, hija del inefable Carlos Fabra, cuando Rajoy anunció un recorte del paro: "¡Qué se jodan!". Eso no lo pasa ni el Constitucional.

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