La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Marchena completa el aforo un 28 de julio

Este geógrafo, que ostentó el mayor poder efectivo en años en Sevilla, llenó el teatro Cajasol con políticos actuales y del pasado

Fue una muestra más del triunfo del pospoder. Un retorno a la Sevilla oficial que contemplamos hasta hace una década. Una pasarela vintage del establishment local. La presentación de libro sobre el futuro del turismo que ha dirigido el profesor Manuel Marchena ha sido el segundo gran acto social en una ciudad que sigue apagada tras el fin del estado de alarma. El teatro Cajasol se llenó. Con las limitaciones impuestas por las autoridades, pero se llenó hasta con gente de pie. Pulido puso el no hay billetes a las siete de la tarde de un 28 de julio y sin anuncio de copa de vino español. Marchena defendió el turismo hasta cuando está masificado, echó de menos el ruido de las maletas y denunció que los rancios de la ciudad no aportan nada. En el auditorio, la dupla que gobernó la ciudad durante ocho años: Monteseirín y Torrijos, y hasta un ex consejero de la Junta de los tiempos del Telesur: Jaime Montaner.

El actual delegado de Turismo, Antonio Muñoz, recibió elogios de Marchena y del naranjito Juan Marín, vicepresidente de la Junta. Por allí se vio a políticos del centroderecha actual como Beltrán Pérez y Rafael Belmonte. Las conexiones de Marchena con la Sevilla conservadora siempre han sido evidentes. Ilustres sevillanos de apellido largo felicitaron en 2011 a Zoido por su aplastante victoria, y le hicieron un ruego imposible: "A Marchena no me lo quites, Juan Ignacio, que lo resuelve todo". Hasta estuvo el ex concejal Lolo Silva, aquel jovencísimo edil de IU que ahora es un entusiasta profesor de Derecho en la Pablo de Olavide. Las teorías de la geografía del turismo de Marchena concitaron una suerte de Museo del Poder al que se sumaron barandas actuales. Marchena ha sido el último virrey de Sevilla, la persona que con toda seguridad ha concentrado mayor poder real en la ciudad durante casi todo el largo periodo de Monteseirín como alcalde. Por su forma de ser enérgica y decidida, y porque Alfredo depositaba en él funciones oficiales... y oficiosas.

Igual que hay una escuela sevillana del toreo, o una escuela de pintura sobre el realismo mágico, el ilustre geógrafo reivindicó la escuela sevillana del turismo, que lleva impulsando durante 45 años. Era tan variopinto el personal del auditorio que alguien destacó la presencia de empresarios, políticos socialistas, comunistas y de derechas, gente del pueblo de Brenes, porque este Marchena no es de Marchena sino de Brenes; miembros del consejo de administración del Sevilla, cofrades, el rector y varios profesores de Universidad, arquitectos... "El gazpacho que ha formado aquí este hombre", comentó alguien en el teatro. Y alguien remató: "Pero está muy bien majaíto".

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