La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Para María

No recordarás cuándo los viste por primera vez porque son parte de tu vida desde tu primer segundo de existencia

No recordarás, María, cuándo viste y oíste por primera vez las cosas más importantes de tu vida. Porque forman parte de ella desde antes que tuvieras memoria. Nunca recordarás cuando viste por primera vez a tus padres, oíste por primera vez sus voces y sentiste por primera vez sus besos. Siempre estuvieron allí, formando parte de tu vida desde su primer instante, cuando tú aún no podías reconocerlos. Más aún: estaban allí hablándote, queriéndote y sintiéndote -sobre todo tu madre, que este es un privilegio de mujeres- cuando ya existías, pero todavía no habías nacido. Y lo mismo te sucederá con el Señor, porque eres hija, nieta y bisnieta de quienes eres; y con la Esperanza, porque eres sevillana.

Nunca sabrás cuando los viste por primera vez porque tus padres y Dios, tal como en Sevilla lo sentimos, son parte de tu vida desde tu primer segundo de existencia. El cura Paco, el párroco de San Lorenzo, te bendijo ante el altar del Señor cuando aún estabas en el vientre de tu madre. Y como además eres sobrina y ahijada, y bisnieta y nieta, de quienes lo eres, tampoco sabrás cuando viste por primera vez al Calvario y a Jesús Nazareno, tan familiares te serán. Hasta la sonriente y sabia Virgen que sale mañana formará parte de tu vida porque tu bisabuelo materno apoyó vara de hermano mayor en el estribo cuando el Rocío salía de San Jacinto, como volvió a suceder, mira por donde, por primera vez en 37 años un día antes de que nacieras. Y como este año la Virgen irá a Almonte, podrás llevar la cuenta de tu vida por unidades rocieras de siete años.

De todas estas cosas, las más importantes de tu vida porque has nacido para querer y ser querida, no guardarás un primer recuerdo. Siempre han estado ahí. Son parte de ti. Y la mejor, no lo dudes. El amor diario de tus padres y el amor eterno de Dios serán tu escuela. Uno y otro son el mismo porque todo amor mana de una única y eterna fuente que nunca se seca. Cuando las cosas se pongan recias, tira para adelante como el Gran Poder. Y siente siempre en macareno. ¿Que qué es eso de sentir en macareno? Saber que todo siempre acaba bien. Un famoso director de cine dijo que el final feliz depende de dónde se decida detener la historia. Nuestra historia, querida nieta María, no se detiene nunca; y por eso tiene algo mucho más importante que un final feliz: no tiene final. Esto es sentir en macareno. Esto es ser de San Lorenzo. Y poner nuestras vidas "in manu eius".

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