Martes Santo con novedades

Hay cambios que nos permitirán recordar, con el paso inexorable del tiempo, lo que quizá no se repita

Tanto hablar y escribir que si al derecho o al revés no le hizo bien al Martes Santo. Pero cuando llega el gran día, todo eso se debe olvidar para abrir los ojos ante lo que sale a las calles. Aunque se recorra al derecho (empezando la carrera oficial en la Campana y terminando en la Catedral), este Martes Santo será diferente. Todos lo son, ciertamente. Pero hoy podremos ver estampas novedosas, algunas inéditas, en las calles de Sevilla, con los cambios de orden y de itinerarios. Cambios que nos permitirán recordar, con el paso inexorable del tiempo, lo que quizá no se repita.

La Semana Santa es una amalgama de sueños y certezas. La Semana Santa abarca un tiempo único y un espacio singular, que son las calles de Sevilla en siete días de primavera. La Semana Santa mezcla el futuro con el pasado. Volvemos a ver lo que queremos ver. Hay un grupo de personas que sin haber quedado previamente, todos los años nos encontramos en la calle Caballerizas junto a la saeta del Sacri a la Virgen de Gracia y Esperanza, o en la calle Cuna viendo a la Amargura. Decía un cofrade que en esa calle se nota que San Juan está vivo y que la Virgen llora de verdad.

Cada cual tiene sus días y sus momentos. Puede ser la Estrella por el puente en la tarde del Domingo de Ramos, puede ser el Lunes Santo con Santa Marta saliendo de San Andrés, o la Virgen de Guadalupe regresando por el Postigo, o el Cristo del Museo expirando hasta la alta madrugada en que se recoge. Junto a lo que esperamos, está lo que descubrimos. Se trata de repetir las certezas y descubrir nuevos sueños.

Este Martes Santo nos permite ver a San Esteban desafiando la ojiva más temprano y entrando en Campana por la calle Tetuán. Al Cerro del Águila estrenando un nuevo paso, con el Nazareno de la Humildad que talló Miñarro, y recorriendo el Arenal. En el Postigo podrán ver hoy el misterio de la Bofetá y el palio primoroso del Dulce Nombre. San Benito vuelve a su itinerario de referencia, y ha encontrado en las setas la tribuna de la Presentación.

Otras escenas también sorprenderán. Como ver a la Candelaria en el atardecer y las primeras horas nocturnas por los Jardines de Murillo. Los Estudiantes recorriendo las calles Zaragoza y San Pablo con el Cristo de la Buena Muerte. Los Javieres por Amor de Dios de regreso nocturno hacia la Alameda. Santa Cruz que hoy pasa por su Alcazaba a la ida y a la vuelta...

Escribí una vez que el Martes Santo tiene algo de otro Domingo de Ramos, pero tardío. Empieza muy pronto y termina muy tarde. Horas densas. No sé por qué, pero siempre se renueva una ilusión.

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