Jesús Alba

Mejor que haya niños

Conozco a familias directas que han dejado de hablarse por tomar en cuenta cosas de niños en líos de mayores. Y, sencillamente, como nos pongamos a convertir en noticia todo lo que suelta por esa boquita un aficionado radical que acude a un campo de fútbol, seguro que no hay que esperar a que los horarios y la televisión acaben con este bonito espectáculo. No digamos ya si son frases que nadie oyó. 

Ni en edad adolescente me llamaron la atención estos grupos que está claro que han tenido y tienen una función muy definida en este negocio, pero que en este caso y en otros muchos son utilizados con fines para los que no hay que ser muy listo en detectar. Todos sabíamos que, tarde o temprano, el fuego cruzado que entre Madrid y Sevilla aparece cuando se juegan algo gordo sus equipos, iba a saltar. Lo que no esperaba es que fuese tan pronto. No nos engañemos, hay una final de Copa en juego y no va a ser la primera bala, pero la sociedad de los foros y los twitters tiene tan pocos escrúpulos que ya no basta con publicar a toda página que Negredo será el sustituto de Falcao -que llegará-, sino que se juega con el dolor de personas ajenas a esta guerra. Una guerra en la que, por ganarla como sea, los adultos se comportan como niños. Y es que siempre es bueno que haya niños. Y así nos va.

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