La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Memoria de unos días solanescos

Aparato eléctrico sobrecogedor y en cantidad suficiente como para montar una central capaz de suministrar de energía a toda la ciudad. De esa manera están siendo los coletazos del verano más singular que recordamos. Y puestos a recordar, la nómina de estíos es ya exagerada. No sé cuántos rayos con sus truenos habrán reinado en el cielo de Sevilla desde que a las nueve de la noche del viernes dijeron aquí estamos. Lo del viernes fue una sucesión de estampas solanescas que arrancaron en el pitonazo que un toro de Alcurrucén le pegó a Paco Ureña en un ojo. Fue un momento espeluznante que iba agravándose por la actitud del torero, que permaneció en el ruedo hasta matar a su agresor. Momentos para la congoja que luego fueron aderezados por una tormenta que llegó para encogernos los adentros más de como los tenemos de encogidos a diario.

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