Tribuna Económica

Rogelio Velasco

Mercado de trabajo

EN el mes de mayo se registraron 117.985 parados menos que en el mes de abril. La Seguridad Social ha aumentado en 213.015 el número de afiliados. De esta forma abrieron las noticias económicas todos los periódicos el día de ayer.

El hábito que existe en la información económica resulta difícil cambiarlo. Y el hábito que existe en la prensa española es el de ofrecer los datos brutos de empleo, desempleo y afiliados a la Seguridad Social. Al contrario, la prensa internacional ofrece de manera regular esos mismos datos desestacionalizados.

Además, se excluyen las variaciones del empleo público y del sector agrario. En el primer caso, para poner sólo de relieve el empleo creado por el sector privado empresarial que es el que, a largo plazo, lo genera. En el caso de la agricultura, se omiten precisamente los grandes vaivenes en el empleo generado como consecuencia de las estaciones agrícolas.

Las diferencias entre unos datos y otros son más que notables. Aplicando este criterio a las cifras del mes de mayo que se han publicado resulta que el paro desestacionalizado se redujo sólo en 34.160 personas, frente a las 117.985 que ofrece el dato en bruto. El número de afiliados a la Seguridad Social, con datos también desetacionalizados, ha crecido en 57.700 personas, frente a los 213.015 del dato real. Es decir, que en el mes de mayo, sólo el 27% de los datos de empleo y el 28% de los afiliados a la Seguridad Social sobrevivirán cuando la estacionalidad finalice después de los meses de verano. Ésas son las cifras que mejor reflejan la evolución del mercado de trabajo a medio plazo.

Por supuesto, el empleo puede seguir creciendo una vez que pasemos la temporada de verano, pero será por el que se cree entonces y no por el creado ahora como consecuencia de la estacionalidad.

Si la estacionalidad es una característica permanente de los datos de empleo de la economía española, también lo es el fuerte componente de temporalidad desde las reformas laborales aprobadas. Un 92% de los contratos activados se corresponden con contratos temporales.

Aunque es necesario realizar un análisis con series más amplias, la distribución territorial de la disminución de los desempleados es notablemente desigual. Así, frente a una reducción a escala nacional del 2,72%, en Baleares y La Rioja la disminución se disparó el 12% y 6%, respectivamente. La costa mediterránea, País Vasco, Navarra y Madrid destacan también por una reducción del desempleo superior a la media nacional. En el otro extremo, Andalucía fue la comunidad en donde el desempleo se redujo en menor proporción, sólo un 0,80%.

La evolución del volumen y composición del empleo refleja, en buena medida, los cambios en la estructura productiva. En este sentido, resulta preocupante que nuevamente, cuando el PIB crece a tasas elevadas -alrededor del 3%- sean los sectores del turismo y de la construcción los que mayor empleo estén generando.

Recordemos que, además del enorme flujo de crédito que se inyectó a la economía, el desmedido crecimiento del sector de la construcción, fue el que precipitó al abismo al conjunto de la economía española. Para que esta dirección cambie son necesarias medidas de política económica profundamente distintas de las aplicadas hasta ahora.

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