LAS EMPINADAS CUESTAS

Amparo Rubiales

A Mercedes de Pablos

CONOZCO a Mercedes de Pablos desde que llegó a Sevilla cuando acababa de empezar la democracia; era jovencísima, muy activa y gran periodista; yo era una de las pocas mujeres concejalas del Ayuntamiento de Sevilla; tuve la suerte de conocer entonces a algunas periodistas, supimos ser amigas y mantener la amistad todos estos años: Pilar del Río, María Esperanza Sánchez, Lola Cintado y la propia Mercedes, son cuatro grandes del periodismo, mis amigas, y aunque los avatares de nuestras vidas nos hagan vernos más o menos, nuestra amistad, que se consolida, simbólicamente, con la autonomía andaluza, aún permanece.

Cuando supe que Mercedes iba de número dos en la lista del PSOE al Ayuntamiento de Sevilla, me alegré de manera infinita… Este Juan Espadas, desde que le conozco me gusta mucho, y cuanto más le conozco, más me gusta; ha hecho una buena lista, que escoció a algunos/as en mi partido por lo de los independientes; comprendo ese sentimiento, es humano, pero nuestra militancia nos exige, precisamente, hacer, en cada caso, lo que nos parece mejor para la ciudadanía; eso significa nuestra propuesta, y, no me cabe duda, precisamente porque conozco a quienes militamos, que pasada la primera sorpresa, los han aceptado como lo que son: personas muy valiosas que, en momentos duros para la política, han dado un paso al frente comprometiéndose con nuestro partido, y con lo que representa, para poner sus conocimientos y experiencia al servicio de los sevillanos/as.

Mercedes de Pablos es una militante de la izquierda y del feminismo de siempre, que ha tenido que subir cuestas muy empinadas. Cuando me quitaron de la lista del PSOE al Congreso de los diputados en 2004, que tan mal me sentó, y lo he dejado escrito en un libro autobiográfico, Mercedes publicó un artículo sobre mi ausencia en las listas, tan emocionante y bien escrito, que cuando abandoné el Congreso, mis secretarias me lo regalaron enmarcado; lo tengo en mi actual despacho en la Plaza Nueva, muy cerca de ese Ayuntamiento en el que ahora va a estar Mercedes; el artículo se llamaba Auxilio, Amparo, y lo termina diciendo: "Pido perdón, insisto, porque en vez de alegrarme con tu marcha, Amparo, siento el imperioso deseo de pedir auxilio". Hoy, sin cargo público, aunque formo parte del Consejo de Estado, me honro en pertenecer a la dirección regional del PSOE de Andalucía, porque su secretario general, Pepe Griñán, así lo quiso, y él sabe bien cuánto se lo agradezco, y soy feliz al ver que Mercedes ha tomado partido, su partido, que ha sido siempre el de la izquierda, la igualdad, Sevilla y Andalucía. ¡Suerte, compañera!

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