Ni Metro, ni túneles

Es improbable que el Gobierno de Pedro y Pablo pueda invertir decenas de millones en esas obras

No se sabe a dónde vamos a parar, pero las perspectivas tienden al pesimismo. Si no se aprueban los coronabonos europeos, algunos economistas ya están alertando de que España quizá deba recurrir a un rescate. Ésta es una palabra olvidada: rescate, que sonó mucho en los tiempos de Zapatero y de Rajoy. Al final, dicen que España no fue rescatada, pero como si lo hubiera sido. Sin abundar en las consecuencias, un rescate obligaría a estrechar el cinturón de las cuentas públicas. Y eso pasaría por un recorte drástico de las inversiones en infraestructuras. Resumiendo: siempre que anuncian la línea 3 del Metro de Sevilla viene una crisis que se la lleva por delante. Esta línea es gafe, y probablemente le espera un parón de varios años más.

¿Y qué me dicen de los túneles de la SE-40? La gente debatiendo si son galgos o podencos. Si interesan los túneles o el puente. Juan Espadas y Beltrán Pérez discutiéndolo. Y en esas estábamos cuando pasa lo que pasa. Ni galgos ni podencos. Ni túneles ni puente. Es improbable que el Gobierno de Pedro y Pablo pueda invertir decenas de millones de euros en esas obras. Con lo que se le viene encima.

Ya ven que el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, se está dedicando mayormente a dar malas noticias. Apareció en una rueda de prensa para anunciar que paran todas las actividades no esenciales, y lo explicó a su modo: falta poco para la Semana Santa y es como si hubiera ocho días más de vacaciones. Un amigo me ha contado que su madre, que ha cumplido 87 años y está asustada, cuando vio al ministro Ábalos en la tele, le preguntó: "¿Ese señor quién es? Tiene cara de empleado de funeraria". Al poco dijeron que el Gobierno ha congelado los precios de los ataúdes. Esto parece de humor negro, pero es muy serio y no estamos para bromas.

Entre las actividades que Ábalos y sus compañeros de viaje de la Moncloa no consideran esenciales están: la construcción, la aeronáutica y la minería. Se supone que lo no esencial es lo más prescindible, y que puestos a elegir a qué sector se crucifica ahí quedó. Después se lavarán las manos, que es muy recomendable para la higiene personal, ya que hay pocos guantes, y este año no veremos a Pilato en la Macarena ni en San Benito.

Vienen malos momentos para las obras públicas. En vísperas del coronavirus, Juan Espadas le quería pedir al ministro Ábalos un compromiso. Hoy todo eso nos suena a cuento chino. Es triste advertirlo: Sevilla se va a quedar hasta la próxima crisis con las infraestructuras de 1992. Por distraerse, por perder el tiempo.

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