Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Miénteme

YA están los pobres reporteros enviando sus crónicas desde pueblos perdidos de Burgos y Palencia, cubiertos de nieve y poniendo cara de estar pasando mucho frío, porque para eso abren los informativos y tienen que justificar el despliegue. Los noticieros de ayer, como los de Antena 3, atemorizaban diciendo además que "ahora viene lo peor". Hace unos días los telediarios estaban quejándose de las altas temperaturas y del cambio climático y ahora parece que sobreviene un apocalipsis de hielo y ventiscas. "Lo peor". La información televisiva, como los mismos rigores meteorológicos que sufrimos, no admite tibiezas. Todo es alarma griposa, económica, social o climática. Como un primo cenizo, los informativos tienen la consigna de poner mal cuerpo cuando no se trata de dar sitio a las promociones musicales, cinematográficas o gastronómicas, todo ese baúl gordo de nimiedades que discurre entre las noticias alarmistas y lo que pasa en el Real Madrid. Si se fijan, los informativos de las cadenas generalistas dejan de contar historias para proferir amenazas con suavidad engolada.

El doctor Lightman (Tim Roth), de Miénteme, se iría por la pata abajo contemplando a los Piqueras en sus exageraciones. Lightman, un polígrafo andante, detecta a través de un simple parpadeo si el confesor está distorsionando sus historias. Si lo hubieran invitado este viernes al plató de Sálvame hubiera estado en su salsa con los gestos esquivos de Julián Muñoz y Belén Esteban, líderes del despecho y ahora bien pagados. (Por cierto, ¿en qué inopia estaban los marbellíes cuando votaban al cínico este del bigote?). Sálvame es un imperativo suplicante que esconde un programa de arrogancia. Miénteme es la invitación aguerrida de una serie que se caerá un día de estos. Y será un pena. Véanla en Antena 3 antes de que la manden al limbo de la TDT.

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