Visto y oído

Francisco Andrés Gallardo

Miradilla

TIREN de hemeroteca. Por estos papeles siempre se defendió que el matinal de Vicente Vallés era el más completo de su franja y venía a enmendar la línea editorial de Telecinco. Demasiada osadía. En la cadena vieron que era el momento de quitárselo de encima y dárselo a María Teresa Campos, la misma que tildó públicamente de "gilipo-llas" al consejero delegado Paolo Vasile. Ella sabrá ¿no?

María Teresa recupera peso específico en su antigua casa. Con engolado travelling horizontal regresaba ayer a las 8.26, algo temblorosa, con voz modosita y dando un saludo de "consideración y respeto" al cesado Vallés, que me lo imagino en su casa respondiendo con cortesía a la veterana presentadora. La Campos con La mirada crítica afronta su última oportunidad para rescatar a aquellos miles de militantes que tuvo y que fue perdiendo en idas y venidas. En su primera tertulia incorporó a viejos incondicionales de farra: María Antonia Iglesias, Alfredo Urdaci (que hasta hace dos meses figuraba entre los rostros matinales de Griso, en Antena 3) y la risueña Isabel San Sebastián, tan zalamera como siempre. Je, je.

María Teresa sabía que en su mañana de reestreno iba a ser imbatible con la presencia del presidente del Gobierno, a quien le confesó que sus preguntas estaban "recogidas de la calle", en su vertiente más populista. Como si aquello fuera una teletienda o un concurso de engañabobos, lo que predomina a la hora del desayuno, Rodríguez Zapatero prometía políticas de pleno empleo y culpaba a Estados Unidos de haber empezado la crisis que sufrimos. María Teresa, todo aspavientos en su Miradilla critiquitica, lo tenía a distancia de comadre. Para parecer cercana. Aunque parecía sufrir lumbago, con la babilla cayéndole al presidente en las solapas.

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