Crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

Monoteístas

LAS elecciones en Podemos han sido como el agua: tan transparentes que ahogan. A ninguno de los dos grandes partidos se le permitiría unas primarias donde el censo sigue en construcción una vez iniciada la votación, en la que ésta se extiende a lo largo de varios días y en la que no hubiera urnas con apoderados de los distintos candidatos. Son éstos y el presidente de mesa quienes deben auditar los comicios, y no una empresa informática. Los dirigentes de la democracia directa, donde todo se va a votar, están construyendo un partido monoteísta. Éste no es un endemismo político de Podemos, las organizaciones tienden a imitar la pirámide jerárquica que se supone gobierna los universos. El Gobierno andaluz de Susana Díaz, por ejemplo, también es monoteísta, y eso que a la presidenta le convendría ya contar con cuatro o cinco apóstoles, que no acólitos. Rajoy es un dios desconocido que, como el de la Capilla Sixtina, da dedazos a los candidatos. La subordinación nos hace sentir infantilmente seguros, y aunque la red es un concepto organizativo más eficaz y real, gustan los liderazgos únicos y piramidales. Podemos nació de los círculos, pero el único aro que va a quedar es el de la coronación celestial de Pablo Iglesias. El aura que envuelve la testa del personaje del año, que lo es por su novedosa irrupción. ¡Ay, dioses del Olimpo!

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