La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Monseñor Saiz da la nota con Cataluña

No se puede ser equidistante en un conflicto con condenados y fugados, donde hay miles de asfixiados en su vida cotidiana

Monseñor Saiz

Monseñor Saiz

Hay asuntos en los que la equidistancia es un error garrafal, sobre todo cuando se nos pide a los católicos que demos testimonio allá donde estemos y que salgamos sin complejos de los templos y sacristías. El arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz, se ha mostrado equidistante con el conflicto catalán aventado por el separatismo radical, mantenido durante décadas por el nacionalismo y llevado al extremo directamente por delincuentes condenados o que se han fugado de la Justicia. No, no se puede despachar el asunto afirmando que en este problema "no se puede hacer política" y que ninguna de las partes puede condicionar la libertad de la Iglesia. ¿Y la libertad de quienes sufren a diario la presión asfixiante del nacionalismo, llevada a las calles tantas noches de bochinches retransmitidos en directo? ¿No debe estar la Iglesia y su jerarquía del lado de la ley, la democracia y el Estado?

Me gusta el arzobispo de su primera homilía en la Catedral, el que está recorriendo instituciones y entidades de la Diócesis cada día, el que fue en su primera visita como prelado a las Tres Mil Viviendas, el que usa los medios de hoy (como las redes sociales) para llevar el mensaje de siempre... Pero ya advertimos que el asunto catalán se le iría de las manos como el jabón.

Claro que la cuestión catalana es "compleja", pero esta complejidad no puede justificar en ningún momento que no se tenga claro quiénes son los delincuentes y quiénes las víctimas, por qué se han ido las empresas de Cataluña, quiénes han provocado que una de las tierras más ricas y prósperas de España haya laminado todo lo bueno que se labró en aquel 1992, quiénes politizan al extremo cualquier causa embadurnando la vida cotidiana hasta un grado insoportable... Dice monseñor que la Iglesia debe huir de cualquier intento de manipulación que favorezca a una de las partes enfrentadas y que "por parte de la Iglesia hay que mantener la libertad y no caer en hacer política de ningún signo". ¿Política? Pues habría que ver qué entiende por política nuestro arzobispo, porque la política es absolutamente necesaria, distinto es que se haya pervertido el término, pero de lo que no cabe duda es de que la jerarquía eclesiástica debe estar con la ley y el Estado de Derecho, como debe estar con los pobres, enfermos, necesitados y los que sufren.

Decepciona el discurso de monseñor Saiz. Hace tiempo que nos preguntamos públicamente por su discurso en este asunto porque ya nos lo habían advertido. Es su punto débil... y descorazonador. Seguro que tendrá tiempo de corregirlo. La equidistancia es un error de peso como el badajo de la campana de San Cristóbal, que está en la Giralda.

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