La ciudad y los días

carlos / colón

Ni Morancos, ni peronismo, ni rociero

PEDRO Sánchez y sus fieles llaman al socialismo andaluz "socialismo de los Morancos" y a Susana Díaz la "peronista rociera". En la bronca del PSOE se ha evidenciado algo que de tiempo en tiempo aflora en nuestro país: el desprecio hacia Andalucía. Tenemos parte de culpa en ello por la proyección folclórica que hacemos de nosotros mismos, dando la razón casi un siglo después a lo que escribió Ortega en 1927 y aquí he citado otras veces: "El andaluz, a diferencia del castellano y del vasco, se complace en darse como espectáculo a los extraños, hasta el punto de que en una ciudad tan importante como Sevilla, tiene el viajero la sospecha de que los vecinos han aceptado el papel de comparsas y colaboran en la representación de un magnífico ballet anunciado en los carteles con el título Sevilla". ¡Qué quieren ustedes! Vivimos de mostrarnos y por eso desde la Junta se ha celebrado que Andalucía haya recibido 7,3 millones de turistas en los primeros ocho meses de este año, un 13,4% más que en el mismo periodo de 2015.

Pero en el desprecio hacia Andalucía hay más que esta elefantiasis folclórica y turística que nos convierte en noticia nacional por convocar un grotesco referéndum sobre la feria: el recelo ante el peso de Andalucía en la política nacional. Es significativo que en el mismo texto sobre Andalucía Ortega escribiera: "Durante todo el siglo XIX, España ha vivido sometida a la influencia hegemónica de Andalucía. Empieza aquella centuria con las Cortes de Cádiz; termina con el asesinato de Cánovas del Castillo, malagueño, y la exaltación de Silvela, no menos malagueño. Las ideas dominantes son de acento andaluz". Y si esto decía del XIX, no se olvide que cuando Ortega escribía estas palabras en 1927 era el jerezano Primo de Rivera quien presidía el Gobierno tras el golpe de estado de 1923.

A lo mejor a algunos socialistas de Despeñapedros para arriba también les molesta que en su partido las ideas dominantes hayan sido de acento andaluz desde 1974 y que los andaluces hayan protagonizado los momentos más brillantes de su historia. Recordando el papel del grupo de los sevillanos en Suresnes en 1974, el de González en el Congreso Extraordinario de 1979, los logros de sus cuatro mandatos y que con "el sevillano" al frente el PSOE obtuviera dos mayorías absolutas consecutivas, las únicas de su historia, deberían hablar con más respeto del socialismo andaluz.

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