La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Moreno nos libra de la familia política

¿Que el personal se relaja en las reuniones con los parientes? Pero si algunos van más tensos que Cayetana entrando en Génova

Quién podía imaginar hasta hace seis meses a un presidente de la Junta desaconsejando las reuniones familiares. Moreno advierte de que en esos foros nos relajamos más de la cuenta porque perdemos la percepción de riesgo. Siempre me pregunto qué no sabrá la autoridad cuando apuesta por lanzar una recomendación tan clara e imprecisa al mismo tiempo. Seis meses después de que Pedro Sánchez asumiera la gravedad de la pandemia, nuestros políticos son víctimas tanto de la escasa información fiable y eficaz sobre este virus indomable como de sus habituales tacticismos, del seguimiento del código políticamente correcto y de otras lacras de la política actual. Nos vuelven locos. Y eso que en Andalucía no nos ha ido del todo mal. ¿Recuerdan cuando las mascarillas no sólo no eran obligatorias sino que Simón dudaba de su eficacia? Y la única verdad es que su uso no era preceptivo porque sencillamente no había mascarillas.

Por eso ahora podemos preguntarnos por qué el presidente andaluz, alto representante de neomoderadismo autonómico, nos desaconseja las reuniones con los seres oficialmente queridos, donde algunos no sólo no se relajan, sino que ponen cara de Cayetana Álvarez de Toledo entrando en la sede del PP. Hay quien está feliz con no ir más a la barbacoa del cuñado o a la comida dominical en la parcela del suegro. Ahora podemos culpar a este Moreno que nos viene a decir que cada uno en su casa... y la Junta en la de todos. A finales de mes ya se verá si se toman otras medidas, dice el moderado andaluz.

La cosa huele a que nos están preparando poco a poco para restricciones más duras. Apesta al alcohol del algodón previo a la aguja, suenan los cascabeles de las mulas tordas listas para el arrastre del toro, se barrunta la Nochebuena con menos peleas familiares de la historia... Mientras tanto nos entretenemos con la cruz del Valle de los Caídos, ¡el gran problema de España!, y la supuesta pantera suelta que no sería pantera sino un gato bien alimentado, pero que en cualquier caso es un felino. Andalucía, tierra de linces. De dos y cuatro patas. Todos protegidos. Se piden voluntarios andaluces para quedarse en casa. Quieto todo el mundo, que dijo uno en el Congreso de los Diputados.

Qué bueno es este presidente que nos libra de la familia política. Sólo le ha faltado decir que nos quedemos en casa viendo Canal Sur, que ahora sí que es la nuestra con Bertín Osborne en la pantalla. El cielo de este septiembre del Covid se está poniendo panza de burra... Yo iría comprando papel higiénico. Y dejen tranquila a la pantera, que no se come a nadie. Por ahora.

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