Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

'Moteados'

JOSÉ Mota llevaba su cruz a cuestas. Juan Muñoz. En los últimos años ha aparecido con su ex pareja artística en algunas ocasiones, para escenificar que hicieron las paces, pero a Mota, aquel flaquillo del flequillo cuando los años 80 se toparon de frente con Cruz y Raya le ha dio mejor yendo solo. Lo llevó deseando muchos años. Y cuando aceptamos su soltería no tenía que haber emigrado a Telecinco en aquellos meses de naufragio de TVE. En la Nochevieja de la cadena pública había vuelto a tener su sitio y las noches de los viernes han sido otra vez para él. Ahora vive una nueva etapa en La 1, incluso con una comedia de situación que está al caer. En José Mota presenta sigue siendo aquel. Con sketches más naturalistas y algo menos delirios y con esa mecánica de estirar durante unos minutos lo que en realidad podría golpear en unos segundos. El manchego sigue siendo ocurrente, rodeado de secundarios y figurantes que van en línea con su costumbrismo urbano, sus muecas y sus juegos de palabra reiterativos.

No congrega las audiencias de otro tiempo, Mota se desvanece los viernes entre Allí abajo y Sálvame, pero mantiene sus esencias y sus cosas tontunas. El público joven, el que no ve La 1, lo reserva para el vídeo salpicado y el visionado a la carta. Lo deja para otros ratos, para reírse cuando el humor ya nos inunda hasta las orejas a través del móvil.

Mota sigue peleando por su lugar aunque enfrente ya no disponga las multitudes de otro tiempo. Es tan mal momento para TVE, es tanta la competencia, y tantas tonterías que se devoran en unos minutos que un programa de humor en la tele, y más en la pública, parece que siempre llega al chiste con retraso.

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