La esquina

josé / aguilar

Del Nido se va a la cárcel

HASTA el último minuto se resistió José María del Nido a pagar por el caso Minutas. Tuvo que recibir el auto de la Audiencia de Málaga advirtiéndole de que o se presentaba en la cárcel de Sevilla o sería presentado en ella por la Guardia Civil. Aun así, su entorno jugó al despiste filtrando que se personaría en la prisión hoy. La perseverancia de una cadena de televisión hizo inútil el empeño de evitar la imagen ciertamente desagradable. La ha visto toda España.

Ahora se ve claramente que su mayor error no fue haber mantenido una actitud chulesca durante el juicio en la Audiencia Provincial de Málaga, sino empecinarse en quedarse al frente del Sevilla FC mientras tramitaba el recurso contra la sentencia condenatoria que se le impuso. Entonces debió dimitir para no manchar al club de sus amores, en vez de escudarse tras su poderío mediático y su carga sentimental.

Su recurso ante el Tribunal Supremo acabó según lo previsto a tenor de las pruebas acumuladas por la Fiscalía Anticorrupción: siete años de cárcel por delitos de prevaricación, malversación y fraude. Por haber instrumentado, de acuerdo con el ex alcalde de Marbella Julián Muñoz (y antes, con Jesús Gil), una trama para expoliar las arcas del Ayuntamiento marbellí pagando elevadas minutas por trabajos de asesoramiento jurídico que eran de escaso valor o de corta y pega y que, en cualquier caso, podían haber sido elaborados por los propios servicios municipales. En el contexto de los saqueos y corruptelas del gilismo y sucesores.

Desde entonces, y ya dimitido como presidente, Del Nido ha hecho lo imposible por no ir al trullo, moviendo todos los hilos posibles para conseguir el indulto y pidiendo que no se ejecutase la condena mientras el Gobierno no se pronuncie al respecto. En esa coyuntura pasó de lobo a cordero, asumiendo que había cometido un error -no, hombre, un error no: tres delitos- y confirmando que resarcirá el daño infligido, devolviendo todo el dinero defraudado. No ha sido suficiente para la Audiencia malagueña, insistente en la gravedad de los delitos y la sensación de impunidad que generaría el indulto pretendido. Un oyente de Radio Sevilla daba este argumento: "Lo veo mal, porque no ha cometido nada de sangre y no ha robado, dentro de lo que cabe, más que los demás".

Lo que hace más difícil que lo indulten es que tiene pendiente, junto a sus hermanos, otra causa por la corrupción en Marbella. Le piden once años.

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