Cuchillo sin filo

Francisco Correal

Nociones de petanca

EL género es uno de los grandes negocios de nuestro tiempo y no sé cuánto va a durar el sarpullido que mantiene alertas a los brazos ejecutores del Tribunal de la Disquisición que sin hogueras ni sambenitos va repartiendo patentes de idoneidad. Paso a enumerar una serie de casos que son claros indicios de una etapa en la que la estupidez ha encontrado acomodo entre la indiferencia, la resignación o, posiblemente, la secreta carcajada.

La Academia Sevillana de Medicina, integrada por eminentes doctores, se ha visto sorprendida porque desde algún ámbito jurídico de la Junta de Andalucía le ha sido devuelta una propuesta de nuevos estatutos con una serie de correcciones, todas relativas a la obligatoria duplicidad del género. Fue una mujer, que las hay muy indignadas e incrédulas ante este estado de cosas, la que me facilitó una llamada lección de gramática en la que con nociones de libro de texto que hoy resultarían políticamente incorrectas se explica que el ente es el participio activo derivado del verbo ser, de tal forma que la expresión presidenta es totalmente inaceptable, por no tener nunca el vocablo presidente connotaciones masculinas. Demasiada sutileza.

A un fotógrafo le devolvieron la factura de un acto institucional porque en su descripción hacía mención al cobro de sus honorarios por la toma de posesión de consejeros de la Junta de Andalucía. Si quería cobrar, tenía que utilizar la expresión consejeros y consejeras. En un Estudio sobre Género y Deporte en Televisión se critica la hegemonía abusiva de los deportes masculinos y se ejemplifica con el escaso eco que se la ha dado a la medalla de plata obtenida por Rosario Inés en el campeonato de Europa de petanca o al bronce continental conseguido por Maribel Romía en un torneo de billar. Méritos que por supuesto no pongo en duda.

Un profesor del colegio Altair se preguntaba en una carta al director del Diario de Sevilla: "¿Cómo voy a aceptar que una autoridad afirme que mis alumnos sean más proclives a la violencia de género por estudiar en cualquier centro diferenciado?". A mí personalmente no me dejaron secuelas el servicio militar ni estudiar hasta sexto de bachiller en aulas sólo para chicos. Tampoco debió sentirse traumatizada mi vecina Ana María, que hasta COU sólo estudió con chicas y la acaban de nombrar directora general de su empresa. Y encima ella no hizo la mili.

Pero es que en su afán por protegernos, el Consejo Audiovisual Andaluz o algunos de sus miembros tenidos por progresistas han decidido estudiar el anuncio de una entidad bancaria en el que aparece Bud Spencer dando mamporrazos de cómic por si fuera susceptible de contener apología de la violencia. La única apología que hace es de los cines de verano, que desaparecieron, y sin duda esa pérdida nos hizo más tontos. Imagino que le seguirán llamando Trinidad.

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