Punto de vista

josé Ramón / del Río

Nuevos inquisidores

EN 1478, los Reyes Católicos y para mantener la ortodoxia en el catolicismo crearon, autorizados por el Papado, el tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, que se mantuvo hasta las Cortes de Cádiz de 1812. Forma parte de uno de los principales argumentos de la leyenda negra de España. Ahora también existen modernos inquisidores que, aunque no queman a los herejes, someten a los enjuiciados a sesiones en las que los achicharran a preguntas, sin que ninguna pueda ser declarada improcedente. Y todo para mantener una ortodoxia cuyos dogmas ellos mismos han establecido.

Cualquiera que se haya interesado por las comparecencias celebradas en el Parlamento Europeo para enjuiciar la idoneidad de Miguel Arias, candidato propuesto por el Grupo Popular Europeo para la Comisaría de Energía y Acción para el Clima, habrá comprobado que su examen fue el más duro de todos, con la audiencia más hostil, organizada bajo el lema de Stop a Cañete, en la que abundaron las preguntas personales. Se le acusaba de conflicto de intereses porque tenía acciones en compañías que vendían combustible, aunque ya se las había transmitido a un cuñado; que su declaración de bienes omitía una retribución de su partido (aunque se aclaró que la omisión era consecuencia de un error del propio Parlamento) y por su comentario machista, para justificar su pobre actuación en TV en el debate con la candidata socialista, Elena Valenciano.

Cuando escribo la Comisión de Asuntos jurídicos ha resuelto que no tiene incompatibilidad alguna para asumir el puesto, por lo que la Comisión de Medio Ambiente e Industria tiene luz verde para votarlo. La actuación del PSOE no ha sido ejemplar. De entrada rompió el acuerdo existente entre populares y socialistas de votar a los candidatos que sus respectivos grupos proponían, acordado con el anterior secretario general y siguiendo las instrucciones del nuevo (síndrome Podemos). Luego en el tema de Arias, han sido los más hostiles y vehementes, destacando su jefa de delegación, que dijo en la Cámara que "había insultado a las mujeres".

Nada tiene de censurable que la idoneidad de un cargo público sea examinada con el mayor detalle. Pero los que conocemos a Miguel Arias sabemos que ningún político español tiene mayores capacidades para el puesto y que por su honestidad e integridad se puede poner la mano en el fuego. Yo, por lo menos, la pongo.

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