Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Oliver y su nuevo dardo envenenado

AHORA que el Rey anda haciendo mutis por el foro se nos viene que ni al pelo una de sus más sonadas intervenciones. Fue hace siete años en una Cumbre Iberoamericana celebrada en la capital chilena. Su forma de ir al cruce de una de las muchas impertinencias de Hugo Chávez hizo las delicias del mundo mundial. Aquel ¿por qué no te callas? viene ahora que ni pintado para repetírselo a cierto personaje que no se sabe qué diablos pinta.

El personaje es Luis Oliver, que no pierde puntada para dar la barrila en cuestiones del Betis. Lo del Betis es de aurora boreal, pues nunca terminamos de saber si el paquete mayoritario de acciones son de Lopera o de este navarro que lo mismo brujulea por el Zaragoza que por el punto menos imaginable del fútbol patrio. Pero ocurre que en esta su nueva irrupción en el panorama verdiblanco ha deslizado algo que se antoja muy grave y que urge una inmediata aclaración.

Ha dicho tal personaje que el descenso del Betis no le cogió de sorpresa porque desde hace meses se lo venían adelantando algunos jugadores que, según él, son suyos. Jugadores que uno puede imaginarse quiénes son, pero que estaría obligado el club a depurar responsabilidades en el caso de que eso pudiera haber sido así. Y en caso contrario, esos mismos jugadores aludidos estarían obligados a tomar medidas contra una declaración de calado tan profundo.

De todas formas, el asunto tiene visos de galimatías, pues la realidad es que aún no se ha aclarado oficialmente si el Betis es de Lopera o es de Oliver. Afortunadamente, la mano judicial impide momentáneamente que sea de ninguno de los dos, pues no se sabe bien qué es peor para tan maltratado club de fútbol. Ahora sólo faltaba que se propalase la especie de que el descenso se gestó desde dentro para que el bético ya no sepa qué pensar. ¿Por qué no te callas, criatura?

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