Cuchillo sin filo

Francisco Correal

fcorreal@diariodesevilla.es

Ópera bufa en el Liceo

Pedro Sánchez es el auténtico tahúr del Missisipi que ofrece indultos, descuentos y mascarillas

Què ópera bufa habría hecho Albert Boadella con esa mascarada en la semana de las mascarillas. Parecía que habían vuelto los detractores a la ópera, concentrados en las inmediaciones del Liceo junto a un cartel de La Bohème. Y dentro, partiéndose las manos de aplaudir, los partidarios del tenor que en el libreto seguía el manual de charlatanería: "Pero si me compran los indultos, tengo para ustedes una bajada del IVA y el final de las mascarillas…". Y no impugnó el triunfo del Rayo Vallecano en el campo del Girona porque todavía no tiene demasiada confianza con Puigdemont, que fue alcalde de la ciudad que fue sitio galdosiano. La entrada del presidente fue apoteósica. La platea completamente llena. Recordaba esa escena de La cortina rasgada de Hitchcock en la que Paul Newman, para burlar a sus perseguidores, grita ¡Fuego! cuando va a empezar la representación. Esas cosas las carga el diablo. Hace 27 años, la misma semana que el Betis de Segunda eliminó al Barça de Cruyff de la Copa del Rey, gol de Juanito después de romperle la cintura a Ronald Koeman, salió ardiendo el Liceo. Aunque Alfonso Guerra se refirió en esos términos a Adolfo Suárez, ante todos ustedes su discípulo más aventajado, el nuevo tahúr del Missisipi. El Rey Sol, que en realidad actúa como Virrey Eclipse. El buenismo en estado puro. Como Isabel Díaz Ayuso declarase su amor a Madrid y a España, Pedro Sánchez no quiso ser menos y declamó en la escena cumbre: "Os quiero, catalanes y catalanas". A la presidenta de la comunidad de Madrid le sobró la palabra cómplice en su mención al rey Felipe VI, pero es curiosa la doble vara de medir. Yo creo que esta Agustina de Chamberí padece el síndrome de Lenny Bruce. El cómico al que encarnó Dustin Hoffman en la película de Bob Fosse y que decía cuando la Policía se lo llevaba en plena actuación: me detienen por decir lo que ellos hacen. Escandaliza más que Ayuso diga lo que van a obligar a hacer al Rey, la firma de los indultos, que lo que van a obligar a hacer al Rey. Un Gobierno icónico, líquido, vive de demonizar palabras. El término hipócrita viene etimológicamente de las máscaras que usaban los actores griegos. El coro que acompañaba al presidente interpretaba a las mil maravillas la escena del triunfo de la hipocresía. ¿Qué música le pondría Boadella a su ópera bufa? En Madame Bovary suena Lucía de Lammermoor; en la tercera parte de El Padrino la trama se desencadena en plena representación de Cavaleria Rusticana. En esta mañana en la ópera sin los hermanos Marx, los allí reunidos tararearían un tema de María del Mar Bonet, pero a la canción del verano de los indultos le viene mejor cualquier éxito de Georgie Dann. La Barcelona olímpica cambió a Montserrat Caballé y Freddie Mercury por Pedro Sánchez y los de Palacagüina. La misma ciudad en la que vimos a un gobernante surcoreano haciendo de intérprete entre el Rey de España y el presidente Aragonès de Cataluña. Si Fernando el Católico levantara la cabeza. El mediador surcoreano tiene su lógica. Los Juegos de Barcelona fueron los siguientes a los de Seúl. Los primeros después del muro de Berlín.

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