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Un día en la vida

manuel Barea /

Operaciones Triunfo

EN la era pos todo de la política española, que es la de Retrorajoy y la de la precuela del PSOE -a lo que hay que añadir el reencuentro de los de Operación Triunfo; definitivamente, esto se ha venido abajo-, ha sonado en Podemos la hora de cuestionarse el populismo. Lo ha dicho su jefe -porque Podemos tiene un jefe-, Pablo Iglesias, en un episodio relevante del combate que sostiene con el número dos, Íñigo Errejón, por el control del partido -porque Podemos es un partido-. Estaba claro desde el primer día. Con precisión -es un reputado lingüista- lo detalla Raffaele Simone en El hada democrática (Taurus): "Los movimientos intentan dar el salto desde la calle al Parlamento transformándose en partido, a veces sin reconocerlo explícitamente". "Estas formaciones rehúyen el nombre de partido, no sólo para guardar distancias con las organizaciones políticas convencionales, sino también para poner de manifiesto su ambición de conservar una naturaleza fluida, horizontal e inclusiva". "Podemos mezcla reivindicaciones de izquierda y autoritarismo interno". Lo que ocurre es que "han modificado el lenguaje, que se ha hecho expeditivo, agresivo y a veces brutal". Y la gente, sí, cree que oye algo distinto. Y que, por tanto, traen algo distinto.

Pero parece que el populismo de Podemos lleva impresa la fecha de caducidad. Probablemente en la base, como los yogures que meten prisa. Ya que ha saltado y ha logrado entrar en las instituciones, principalmente el Parlamento -e incluso tiene el poder en gobiernos autonómicos y en no pocos municipales-, gracias a la gente que creyó oír algo distinto, parece llegado el momento de ponerse finos y cambiar el senderismo por la Alta Velocidad. Lo avanza Iglesias: en el momento que gobiernen, en cuanto triunfen, "se acabó el populismo". La gente las verá venir. Como con Retrorajoy. Que por cierto no se replantea su populismo. ¿Quién dice que el PP no es populista? El PP tiene y hace su populismo, con su gente, y triunfa con él, y Podemos tiene y hace el suyo con la suya, pero no gana. Y el PSOE... Bueno, también es muy populista, miren su jefa andaluza. Pero ahora tiene una gestora y ya está, no hay que chinchar más después del fin de semana que han dado. Es doloroso. Quienes sufrieron la separación de los Beatles -también, dicen, que como en el PSOE tuvo la culpa una mujer- saben qué es eso. A los socialistas les hace falta un reencuentro. ¿Cogerán ideas del que van a tener los de Operación Triunfo?

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