La ciudad y los días

carlos / colón

El PP de la Parrala

CUANDO el fenómeno Susana Díaz le explota al PP en las narices, y la presidenta de la Junta desarrolla una inteligente campaña de autopromoción para convertirse en una de las estrellas del PSOE que dejaría en pañales a la Anne Baxter de Eva al desnudo (con Griñán haciendo de Bette Davis), los populares no tienen nada mejor que hacer que enfrascarse en una guerra civil partitocrática que daña su imagen, dando la razón a los más furibundos antisistema que reniegan de la política y a los pesimistas que, tras condenar por igual a todos los partidos, caen en nihilismo antidemocrático del abstencionismo.

Por qué el PP sea el más eficaz agente propagandístico del PSOE, por qué actúe como el manager que promociona a Susana Díaz como la futura presidenta de la Junta, por qué renuncia a gobernar algún día Andalucía como si fuera un niño caprichoso que vuelve la cara cuando le acercan la cuchara o por qué parece empeñado en que el Gobierno socialista de Andalucía entre en el libro Guinness como el mandato democrático más largo de la historia, son misterios de difícil solución. Ni la ciencia deductiva de Arsenio Lupín, Sherlock Holmes y el padre Brown fundidos en un único súper detective lograría desentrañarlo. Urge que el PP adopte como símbolo la esfinge, en vez de la gaviota, y como himno La Parrala de Rafael de León y Concha Piquer: "Que sí, que sí, que sí, que al PP le gusta perder. Que no, que no, que no, ni Andalucía, ni gobernar. ¿Quién me compra este misterio? Adivina adivinanza. ¿Por qué pierde, por qué sufre, por qué topea el PP?".

Además del lamentable espectáculo que está dando -partido nacional contra partido andaluz, Madrid contra Sevilla, dedazo de uno contra dedazo de otro- lo peor es que todos los candidatos que estos días suenan tienen menos posibilidades frente Susana Díaz que Conchita Bautista y su Qué bueno, qué bueno frente a France Gall y su Poupée de cire, poupée de son en el Eurovisión del 61. Según la encuesta del CIS hecha pública el miércoles, el PP ganaría las europeas a pesar de enorme desgaste que le han procurado las medidas anticrisis, la polémica del aborto y la lentitud de la recuperación económica. Por qué, en esta situación difícil de erosión de los dos partidos mayoritarios, le hacen ascos a Andalucía poniendo las luchas intestinas por encima de la búsqueda de un candidato idóneo es un llamativo ejemplo de ceguera y torpeza.

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