Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Paco y Sergio

EN tiempos paleolíticos de A-3 Radio José María García, desde su púlpito de soberbia, se desahogaba menospreciando a los compañeros de la competencia (vaya ejemplo para los cachorros que aspiraban a ser periodistas). Con la concesión de la cadena privada en el horizonte, García no tenía piedad con TVE, a la que criticaba por sus programas y retransmisiones deportivas. El tiempo quitó razones a García. Y a él mismo. La cadencia y sobriedad de José Ángel de la Casa nunca le hizo brillar, pero durante 30 años fue la acostumbrada banda sonora de los partidos en abierto y el público lo consideraba como uno de la familia. Pero García no le daba cuartelillo alguno, aunque salvaba de sus maliciosas críticas de la pública a un joven reportero, al lírico Paco Grande. No sabemos si con esos piropos buscaba dividir y crear celos en el seno de la redacción de TVE.

Paco Grande se hizo mayor pero no hizo honor a su apellido. No se convirtió en la estrella deportiva de la casa pública como esperaba García. Trabajó en fangosas trincheras y, nos imaginamos, soportó zancadillas de todo tipo, vaivenes políticos y cambios inopinados.

Grande se encontraba ahora al frente de Estudio Estadio, espectro en Teledeporte de lo que fue el buque insignia de los domingos cuando sólo le hacía sombra el incipiente Canal +. Paco ha pagado con el cese sus afiladas palabras sobre su compañero Sergio Sauca, al que también dirigió en los partidos de Champions. Sauca, sin ser "malísimo", es un narrador previsible y correcto, en el paisaje de una redacción que navega rutinaria y que tiene su mayor valor en la cobertura, por designios de servicio público, en los deportes minoritarios.

Paco y Sergio tienen un punto de dinosaurios. De profesionales que iban para mucho más y que se han quedado tristes por el camino, con celos y egos ajados. Ay, esto s niños.

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