EN el PP, y también fuera del PP, Paco es Francisco Alvarez Cascos; como Paco fue Francisco Fernández Ordóñez durante la Transición.

Paco, Francisco Álvarez Cascos, renunció a continuar en política antes de que Aznar finalizara su mandato, vinculó su carrera a la del ex presidente y ni siquiera quiso presentarse candidato al Congreso en 2004. Desde entonces se dedica a su vida privada, muy metido en el mundo del arte, y aparece de vez en cuando en algún acto de su partido, del que continúa siendo militante. Y a pesar de que cada vez que se celebran autonómicas o generales suena su nombre para candidato a la Presidencia del Principado de Asturias o para tener nuevamente escaño en el Congreso de los Diputados, Paco ha preferido seguir alejado del área de la política. Hasta ahora.

En el PP mencionan su nombre cuando se pregunta por el candidato al gobierno asturiano. Responden siempre "todo depende de Paco, de lo que quiera Paco", y si hasta ahora Paco no daba el paso que su partido espera hace años que se decida a dar, parece que ahora pueden cambiar las tornas. No concreta nada, no confirma nada, pero ha dicho algo que es una obviedad, que hay un movimiento a favor de que se presente. Y además ha ofrecido ejemplos de cuestiones no resueltas en Asturias. Verde y con asas: o mucho nos equivocamos o, esta vez sí, Álvarez Cascos será candidato a presidir el gobierno asturiano. Y si se presenta, tiene muchas papeletas para arrebatarle el poder al PSOE y a Vicente Álvarez Areces.

Por muchas razones. La primera y principal, que Cascos es asturiano hasta la médula y los asturianos lo saben. Defiende con uñas y dientes los intereses de su patria pequeña, conoce los problemas de su gente, su carácter, sus tradiciones, sus gustos y sus angustias. Es asturiano de pura cepa, se siente asturiano y los asturianos lo saben suyo, de su tierra. Segundo, tiene ganas de verse nuevamente en política, después de un periodo nada sabático en el que ha visto la política y la marcha de su partido desde la distancia, que es como se tiene una visión más realista de la política y de la marcha de un partido. Tercero, es perfectamente consciente de que puede aportar mucho a un PP necesitado de dirigentes con buena cabeza política, con arrojo, que conocen el percal y que no se arredran ante las dificultades. Algunos de los problemas internos que ha sufrido el PP en los últimos años, a Cascos no le durarían ni cuatro días, sabe perfectamente cómo manejar los hilos de un partido, cómo poner orden.

Es hombre polémico, pero sabe. Tiene verbo contundente e hiriente, pero sabe. Si finalmente da el paso, que anden con ojo los del PSOE. Cascos es un candidato muy sólido.

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