Palmas Altas, lo barato

La Ciudad de la Justicia puede servir como moneda de cambio para dar utilidad a los edificios de Palmas Altas

Entre lo bueno, lo bonito y lo barato, la Junta de Andalucía ha escogido lo barato en la Ciudad de la Justicia. Además, el vicepresidente y consejero de Justicia, Juan Marín, ha conseguido la complicidad del alcalde, Juan Espadas, para un proyecto que puede ser la primera piedra para cerrar otros acuerdos. Al supeditarlo a un plan de movilidad y mejora del transporte público ganan (¿o pierden?) más tiempo, ya que el propio Marín asume que no se podrá inaugurar antes de cuatro años. El principal problema para ubicar la Ciudad de la Justicia en los edificios de Palmas Altas es que los sectores profesionales más afectados (como los abogados, los jueces, los fiscales o los procuradores) se han pronunciado mayoritariamente en contra. Sus quejas son bastante coherentes.

Esos argumentos pasan por considerar inaceptable la ubicación en Palmas Altas por estar mal comunicada, con previsibles atascos en el futuro cercano, y alejada de las zonas céntricas de la ciudad. Así lo avalan el consejero y el alcalde al crear un grupo de trabajo; incluso hablaron de garantizar el transporte público en autobús, tren y metro, lo que resulta curioso. Otra queja habitual es que Palmas Altas no solventa el problema de la dispersión de sedes, aunque ayer Lorenzo del Río no se ha cerrado al traslado de la Audiencia.

Según cualificadas voces del ámbito jurídico sevillano, la apertura de la Ciudad de la Justicia en Palmas Altas será un churro. Excepto que consigan mejorar las circunstancias en los próximos meses. Parece que es la excusa ideal para dar nueva utilidad a los edificios de Palmas Altas, cuando sean desalojados por los traslados de Abengoa y la Universidad Loyola. Allí fueron construidos siete edificios, con un coste de más 130 millones. Ahora se habla de pagar 60 millones a Abengoa por los inmuebles y gastar 30 millones más en la adaptación. Saldría más barato que irse a Los Gordales o Torre Triana.

La Ciudad de la Justicia puede servir como moneda de cambio para dar utilidad a los edificios de Palmas Altas. A priori, tiene innegable lógica, desde el punto de vista presupuestario. Sin embargo, hay otras implicaciones. ¿Es bueno llevar llevarla a Palmas Altas? Supone un avance más en el traslado de centros de poder a las periferias de Sevilla. Con el inconveniente de ser una zona en expansión, que tendrá el mayor centro comercial de Andalucía y una nueva barriada con más de 2.800 viviendas. Y con muchas dudas sobre la accesibilidad y el tráfico en la zona.

Recuerden que a veces lo barato sale caro, aparte de parecer una chapuza.

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