Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Papeles

LOS prodigios admirables suelen nacer de la sencillez, que no de la simplicidad. Incluso un tipo como Nietzsche decía que la sencillez es el fin supremo de la cultura, tanto como gusta un barroquismo. Y sin trampas ni cartones, sólo con un montaje espabilado, bien sencillo, Papel pintado es un escondido tesoro de la TDT que ya se encargará el propio Paramount Channel de airearlo y reincidir en él. Sólo es un rostro, ante un cambiante decorado de colorines digno de Almódovar, preguntándose a sí mismo. Pero qué rostros. Aunque alguno tenga mucha cara. Este formato sencillo pero resultón guiado desde atrás por Toni Garrido es una galería de nuestros más destacados actores que responden a la cámara cuestiones divertidas y alguna que otra incómoda. Ya se sabe que quien pregunta no ofende y en este caso la entrevistadora ausente, con mucha guasa, es Elvira Lindo. Pero aquí nadie entrevista. Todos "se entrevistan". Las preguntas, escritas en rótulos que sólo ve el protagonista y que ha de pronunciarlas, dan forma a este festivo confesionario, con un silencio digno de Quintero, que desata las lenguas y la complicidad. Al propio gremio de actores españoles, reunido en esta primera temporada, siempre le viene bien aparecer, declarar, reírse, y no dejarlo todo para los Goya.

El confesionario de Gran Hermano también palpita ya con la panda resabiada que ha vuelto a entrar por Guadalix. La primera gala fue remolona, previsible, tras arrancar con la escena del relevo de Jorge Javier Vázquez, ya perenne tótem de Telecinco, por Mercedes Milá, que como Mary Poppins levantó el vuelo para abandonar así el reality que ayudó a levantar a pulso de experimento sociológico. España vuelve a su normalidad.

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