Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Pegas para un acontecimiento

El tiempo y la hora de comienzo son las taras de un Sevilla-Barcelona que se reactivó con lo del primer asalto

LLEGA este miércoles 13 con un partidazo en su valija de esos que no se anuncian en el calendario regular. Es más, este Sevilla-Barcelona amanece con una carga de interés más alta de lo que parecía cuando el equipo catalán se postulaba como claro favorito. El formidable trabajo del Sevilla en la ida llena las alforjas de esta vuelta para convertirla en un plato fuerte, fortísimo. El trascendente papel desempeñado por Dieguito Capel en el primer asalto hace que lo de esta noche en Dato aparezca cargado de interés. Su gol y el penalti que sufrió hacen que las distancias se acortasen y que el Sevilla tenga mucho que decir.

Sólo juegan en contra del acontecimiento dos cuestiones, la meteorológica inevitable y la horaria, que sí podría haberse evitado a fin de jugar en favor de los que mantienen el circo en vez de los que prefieren el fútbol en la confortabilidad de la sala de estar. Una pena que tan apetitoso plato se sirva a una hora que si se hace intempestiva en cualquier fecha del año, en plena cuesta de enero aparece sencillamente insufrible. Pero como el propio fútbol se inmoló en beneficio de las televisiones, quien manda es quien manda y cartuchos al cañón sin posibilidad alguna de respuesta. Qué se le va a hacer, que algún defecto habría de tener un cartel como el de esta noche.

Sin duda, el hándicap del 1-2 de la ida para el gran coloso intensifica el atractivo de un partido que arranca con las cosas muy favorables para el Sevilla. Decíamos ayer que jugar contra el Barça es mucho menos complicado que jugar como el Barça y esta noche toca lo primero. Con las líneas muy prietas y un par de velocistas delante, la mitad del trabajo está hecho, sobre todo cuando las prisas, todas las prisas, corren de lado azulgrana. ¿Favorito? En condiciones normales debiera serlo el que ya va ganando, el Sevilla, pero es tan bueno el enemigo de esta noche... Y qué pena que ni el tiempo ni el que puso la hora ayuden al engrandecimiento de un espectáculo grande.

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