RECOMENDACIONES Las actividades de la Noche en Blanco de Sevilla que hay que reservar o son de pago

Sucesos Roban los instrumentos a la orquesta Opus One tras el concierto de homenaje a Mike Oldfield en Sevilla

La esquina

José Aguilar

Pena de telediario

EL tiempo preelectoral en el que vivimos ha hecho imposible que se tomase en serio la propuesta de Javier Arenas de que los partidos políticos reflexionen y debatan con serenidad sobre la figura jurídica del imputado, origen de alguna perversión democrática. Ya se sabe: con las urnas a la vuelta de la esquina, reflexión y debate se esfuman. Cada partido protegerá a sus imputados, incluso incluyéndolos en sus listas de candidatos, y exigirá que los ajenos sean excluidos. Real como la vida misma.

Pero cuando pasen las elecciones, y antes de que se aproximen las siguientes, merecería la pena atender el pensamiento que Arenas difundió en Radio Nacional. Dijo el vicesecretario general del PP que cuando se introdujo esta figura del imputado en el Código Penal se perseguía hacer más garantista el proceso, es decir, permitir que quien haya sido incluido en una causa pueda acudir a declarar con su abogado. No obstante, la imputación ha terminado siendo, desde el punto de vista político y también mediático, una especie de condena anticipada. El imputado aparece ante la opinión pública como culpable. Es él quien debe probar su inocencia, y no al revés.

De modo que tratando de evitar la indefensión de una persona se ha llegado a la situación actual en que se le considera sentenciado y, por tanto, incapacitado para concurrir a unas elecciones y, en general, se le estigmatiza con carácter previo como garbanzo negro al que la sociedad debe malmirar y marginar. A Arenas le preocupará Camps, supongo, y otros miembros de su partido que se están viendo afectados. Pero esto le puede pasar a cualquier persona. Basta con que alguien sea denunciado ante un juez para que, si el juez le imputa y le llama para que se defienda, vea perturbada su imagen y sea socialmente sancionado. Cuando lo imputan es que algo habrá hecho.

Si el imputado es un político en activo y lo es por presunta corrupción, la pena de telediario está garantizada. Bueno, de telediario y de primera página de periódico y de apertura de informativo de radio. Algunas carreras políticas notorias se han cortado abruptamente en España tras sufrir una imputación que después, en los tribunales, quedó en nada. Todavía años después, cuando se le recuerda a uno de ellos, se sigue escribiendo que "estuvo implicado en el caso tal o cual". ¿Como implicado? Estuvo imputado y salió absuelto, libre de toda imputación penal. Los medios de comunicación ayudamos mucho en este abuso. Además, como jamás hacemos autocrítica, la audiencia tiende a olvidarse de cómo acabó aquella acusación infundada. Claro que las ganas que se les tiene a los políticos es lo que más contribuye al linchamiento del imputado.

Se debería discutir más adelante esta idea de Javier Arenas.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios