La tribuna

jesús Jordano Fraga

¿Podemos o no podemos?

LAS recientes encuestas publicadas en periódicos nacionales sitúan a Podemos como primera fuerza política. El auge electoral de Podemos empieza a alcanzar un nivel preocupante y desestabilizador del sistema vigente desde la Constitución de 1978. El huevo de la serpiente se está incubando y puede eclosionar. Va a eclosionar. Entiendo que el auge de este movimiento populista tiene causas bien establecidas. Es obvio que la crisis y la situación de falta de esperanza en amplias capas de la población tienen mucho que ver con dicho auge. Y la crisis ha venido para quedarse entre nosotros provocando un alto nivel de desempleo, un alto nivel de precariedad laboral y bajos salarios -(Price Water House Cooper acaba de fijar el ¡2030! como la fecha en la que recuperaremos las tasas de empleo previas a la crisis).

Dos generaciones sin futuro. Jóvenes sin esperanza de inserción en el mercado laboral muchas veces con sobretitulación; mayores de 50 sin expectativa. ¿Quién va contratar a un mayor de cincuenta en esta economía ciega ante las personas? Un Estado con cinco millones de parados es un Estado fallido. La cifra curiosamente coincide con la de la Republica de Weimar que dio lugar a la dictadura nacional-socialista.

Una segunda causa que tiene que ver con el auge de Podemos es la crisis de legitimidad del sistema democrático provocado por la partitocracia instalada en nuestro país y la corrupción generalizada que estalla todos los días en los medios de comunicación. La percepción es que la corrupción se ha instalado como parásito huésped del sistema. La reacción de los partidos políticos ha sido irresponsable, representado una suerte de pelea continua de guiñol que ya nadie cree. El ciudadano normal se aleja de la vida política y se marcha a la abstención. Ello especialmente afecta a los partidos tradicionales.

Un tercer factor coadyuvante, ha sido, sin duda, la campaña gratuita cómplice realizada por determinados medios de comunicación. Esto último, dadas las intenciones del movimiento de control público futuro, de lo que siguiendo el modelo bolivariano denomina "prensa oligárquica", resulta ciertamente incomprensible. Hace verdad eso que decía Karl Marx profetizando que "el capitalismo vendería su propia soga del patíbulo".

Pero el auge de Podemos combina todos esos factores con un análisis impecable e innegable de la situación. La democracia, el mejor de los peores sistemas -en palabras de Churchill-, genera partitocracia, casta (en realidad caspa) y corrupción. Cuando ello se combina con una situación de crisis -como en la década de los treinta- surgen los movimientos populistas. La cuestión es si desatada la tormenta perfecta ésta puede pararse, o si estamos avocados a la autodestrucción que implicaría la llegada al poder de Podemos sólo o en compañía de otros. En Navarra, Bildu y Podemos se harían con el control del parlamento según las últimas encuestas. El deslizamiento de la izquierda tradicional hacia posiciones antisistema es otro efecto detectable.

No tengo dudas de que este peligro cada día que pasa comienza a materializarse. Que la banca tienda puentes de diálogo es todo un signo patognomónico. La amenaza se cierne no sólo respecto la estabilidad económica -que ya es amenaza, porque es lo que falta junto con la deriva independentista para hundirnos a todos en la miseria-. Las ideas económicas de Podemos son garantía de pobreza y ruina. Reestructuración y quita de la deuda/más gasto público/ reducción jornada es un cóctel perfecto para la quiebra del Estado. Se promete el cielo con pólvora de Rey. Pero la amenaza es también respecto al sistema constitucional , "el papelucho", como ellos lo denominan y al sistema de libertades por él garantizado. Creo que hay que estar ciego para no ver que Podemos representa una amenaza no sólo para orden constitucional, sino para la convivencia en paz y en libertad ínsita en él: el "papelucho" ha hecho posible uno de los periodos mas largos de paz y prosperidad de nuestra historia. La historia enseña que quienes usan una retórica belicista no suelen detenerse en el campo meramente retórico. Son "los otros los que ahora va tener miedo" es una dialéctica de enemigo, no de adversario político. Por cierto, las clases medias, la empresa pequeña, mediana o grande no es el enemigo sino el motor de la generación de la riqueza. En la Unión Europea hay libertad de circulación de capitales. Ya sabemos qué va ocurrir ¿o es que también vamos a salir de la UE?

Pues bien, creo que pecan de ingenuidad quienes crean este proceso imparable se va desinflar sólo como un soufflé: a mi juicio lo único que puede cerrar la abierta caja de Pandora es la reacción responsable de los grandes partidos. Creo que la lucha contra la corrupción debe adquirir el nivel que hoy reclamamos los ciudadanos que es la tolerancia "cero". Creo que en este momento y a día de hoy lo único que puede detener el populismo desatado es una reacción visceral de los partidos mayoritarios incluyendo su absoluta renovación generacional y material. Éste es, nada más y nada menos, el sacrificio (¿imposible?) que demandan las circunstancias expuestas.

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