Abel Veiga /

Podemos, pero ¿podrán?

No son frikis. Tampoco una plataforma antisistema. ¿Qué son? Son el resultado de la crisis, de la concienciación de otras formas, otros modos, otros discursos siempre más cercanos y próximos a los problemas reales de los ciudadanos, o al menos un millón doscientos mil españoles así lo han entendido y votado. Cinco actas de europarlamentarios. Un éxito, pero ¿morirán de ese mismo éxito? Podemos está aquí, con intención de quedarse, pero, ¿podrán? ¿Sabrán llegar a ser y a estar y permanecer? Esa es la incógnita. El verdadero problema y mayor dificultad es no caer en las redes del personalismo. No va a ser fácil. El discurso es simple, fresco, aun sin decir nada nuevo. Y engancha a una parte de la sociedad desencantada con los partidos tradicionales, lo que ellos llaman casta, la casta política, la oligarquía, los de siempre.

Formaciones como UPyD o la propia Ciutadans esperaban sin duda más y no supieron ver, como el resto del espectro político, que por la izquierda adelantaba un espacio, una plataforma creada y registrada apenas cuatro meses antes abanderada por profesores de ciencia política de la complutense. Apenas 300.000 votos menos que IU, que en buena medida contaba con buena parte de esos votos.

Ahora les toca articular un discurso coherente. Son la cuarta fuerza por el albur de unos comicios a los que nadie daba importancia y que sin embargo ha cambiado el pie a los partidos tradicionales, y quién sabe si ha acabado por precipitar algo más que la marcha del secretario general de los socialistas. La sensación es que un tiempo político muere y está por nacer otro que aún no alumbra. Todo dependerá de lo que suceda en once meses ante unas autonómicas y locales que serán el verdadero banco de pruebas de los partidos y sobre todo de Podemos y de la gobernabilidad futura de este país.

Podemos viene con intención de quedarse. Está en plena ebullición más allá del pragmatismo. Ha recogido lo que es, los votos de la izquierda, la izquierda desencantada con los socialistas, con IU y con otras formaciones más marginales amén de radicales. Los vientos apuntan a inestabilidad. A un futuro Congreso de los Diputados más plural y muy alejado de mayorías absolutas. El PP ganará las próximas generales pero no obtendrá una nueva mayoría. El liderazgo socialista ni existe ni está presente en modo alguno ni por el momento en relevos que tienen lo más difícil por delante, consolidarse. Y en este escenario, en esta coreografía, Podemos, tiene hambre de cambiar las cosas y de ejercer y tomar poder. Pero no se da cuenta que para hacerlo y ejercerlo tiene que entrar y estar dentro de las reglas y las reglas son estructuras, son órganos, son formaciones que usan idénticos parámetros de poder y conquista de poder.

Nada nuevo por mucho que nos empeñemos. La casta seguirá siendo casta porque ellos también conforman la casta desde el momento en que entran en los perímetros que permiten ésta, que tal vez, simplemente es, pura clase política.

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