Polígono Sur

Jaime Bretón tiene la idea razonable de que normalizar un barrio marginal pasa por su integración en la ciudad

El Polígono Sur es mucho más que un barrio pobre. Tiene una gran importancia cuantitativa, ya que allí viven unas 40.000 personas (más del 5% de los habitantes de Sevilla), aunque es imposible saber el número exacto, por no estar cuantificados los pisos okupados y los trabucados. Pero sobre todo tiene una importancia cualitativa. Es conocido en toda España, y forma parte de la leyenda negra sevillana, como un ejemplo de marginalidad y pobreza. Debido a sus especiales circunstancias, se creó un comisionado, cuyo titular es designado por la Junta de Andalucía. Con el cambio de la tortilla, está ejerciendo ese cargo Jaime Bretón, que ha llegado con muchas ganas de que el Polígono Sur sea redimido de sus males. Una parte de las mejoras necesarias dependen de la Junta, pero también del Ayuntamiento, en gran medida. Ambas instituciones deben colaborar, más allá de colores políticos enfrentados.

Jaime Bretón, de mayor, podría ser Defensor del Pueblo Andaluz. Es decir, el sucesor de Jesús Maeztu Gregorio de Tejada, que actualmente ejerce ese cargo, tras sobrevivir al cambio, y que probablemente seguirá hasta que se jubile en 2021. Jaime ya fue concejal del PP en Sevilla, y acumula experiencia como Adjunto a Defensores nombrados por el PSOE, no sólo Maeztu, también José Chamizo. Es dialogante y mantiene buenas relaciones con la izquierda. De hecho, ya está buscando acuerdos con el alcalde, Juan Espadas.

Ha llamado la atención su propuesta de cambiar la circunvalación de la carretera de Su Eminencia, para que el enlace atraviese el Polígono Sur, y recorra Escultor Sebastián Santos hasta seguir por Luis Ortiz Muñoz. No se trata de solucionarlo con coches. Por el contrario, Bretón tiene la idea razonable de que la normalización de un barrio marginal pasa por su integración en la ciudad. Y para ello es esencial el urbanismo. La nueva conexión se completaría con otras obras para cambiar la zona.

Por supuesto, hacen falta muchas medidas: educativas (la mala formación es una cruz para el barrio), sociales, culturales, de seguridad… También elaborar un censo real de quienes viven allí, que es prácticamente imposible de saber ahora. Es el barrio con más viviendas públicas de alquiler, pero no existe un control efectivo por los trasiegos. Y todavía quedan algunas chabolas pendientes de un acuerdo de realojo, que se sigue demorando.

Bretón ha llegado con la intención de buscar soluciones, en colaboración con las personas y entidades (entre ellas las religiosas) que ya están haciendo un trabajo a veces anónimo y duro en el Polígono Sur. El objetivo es claro: que deje de ser el símbolo de los guetos según Sevilla.

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