Tribuna económica

Rogelio / Velasco

Presupuestos ajenos a la realidad

EL fragor que causa la crisis está relegando a un segundo plano al resto de noticias económicas, incluso cuando esas noticias tienen relación directa con la propia crisis y la manera de enfrentarla. Éste es el caso de los presupuestos aprobados por el Gobierno central para 2009.

Todos los años los presupuestos generales del Estado y de las administraciones territoriales contienen previsiones de las variables reales y monetarias más relevantes, así como de los gastos e ingresos asociados a las mismas. En periodos de estabilidad, elaborar los presupuestos seis meses antes de que se aprueben por los parlamentos no provoca una desviación significativa de resultados, pero en las actuales circunstancias los errores pueden resultar muy elevados.

Los aprobados por el Gobierno central contemplan un crecimiento positivo del 1%. Con una tasa de crecimiento negativa durante este último trimestre del año y unas perspectivas muy negras para el próximo, no resulta un escenario realista. Estimaciones de organismos privados sitúan la tasa en términos negativos del orden del 1,5%-2,8%.

Lógicamente, los ingresos tributarios variarán notablemente en los distintos escenarios. Los presupuestos contemplan un incremento del 1,8%. Sin embargo, los datos disponibles para los 11 primeros meses de 2008 año indican que la recaudación se ha reducido en más del 12%. Si el crecimiento es menor en 2009, los ingresos se reducirán aún más. De hecho, estimaciones realizadas ayer por diversas agencias apuntan a un déficit público del 8%. Igualmente, la tasa de desempleo (y los gastos asociados) será muy superior a la fijada en los presupuestos. Del 12,5% previsto se puede llegar al 18%.

En la medida en que las previsiones de los institutos de investigación privados se aproximen al escenario real, la presión que van a soportar las cuentas públicas el próximo año serán similares a las de la grave crisis de principios de los 80. Pero en esta ocasión, las dificultades para colocar una ingente cantidad de deuda pública pueden incluso ser mayores. De las emisiones de deuda previstas por el Gobierno por importe de 60.000 millones de euros, podemos fácilmente pasar a otra de 90.000 millones.

Además, la situación del sector exterior está poniendo más presión sobre la financiación de la actividad porque a pesar de que las exportaciones de mercancías están creciendo a un ritmo superior al de las importaciones, el conjunto de la balanza por cuenta corriente sigue aumentando su déficit, lo que significa mayor apelación a los mercados internacionales de capitales.

Tal inundación de deuda pública en los mercados va a generar una elevación de los tipos interés provocado por el incremento del nivel de riesgo-país del Reino de España, así como por la propia competencia entre emisores y afectará, igualmente, a los tipos de los créditos privados, contra lo que el BCE nada podrá hacer, al tratarse de un riesgo específico de España.

Creemos que los presupuestos para 2009 deberían haberse reelaborado de acuerdo con las últimas previsiones del Ministerio de Economía. En estos momentos críticos, la credibilidad fiscal de los gobiernos pasa a primer plano.

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