La tribuna

nacho Asenjo

Primarias abiertas en el PSOE

EN unas semanas, el PSOE celebrará su Conferencia Política, cuyo objetivo es poner negro sobre blanco qué políticas defiende el partido: qué Europa quiere, qué reformas democráticas defiende, qué política económica propone… debate de ideas que, como siempre, se verá oscurecido por los enfrentamientos personales. En efecto, también se decidirá si el PSOE organizará un proceso de primarias abiertas a todos los progresistas para elegir al candidato para las próximas elecciones generales.

Sobre la idea en sí hay un consenso muy amplio, pero habrá que discutir los detalles: quién se podrá presentar, quién podrá votar, cómo asegurarse que la dirección del partido sea neutral, etc. El modo en que las recientes primarias andaluzas han permitido a la dirección del partido amarrar su poder sin debate alguno (a pesar de respetar las reglas del juego) sigue en la mente de todos. Pero en aquel proceso inconcluso sólo iban a participar los militantes, mientras que las primarias abiertas a todos son un proceso radicalmente distinto, mucho menos controlable.

La adaptación a la cultura europea occidental de un mecanismo tan inherente a la política estadounidense como las elecciones primarias es una de las pocas aportaciones claras que han hecho los partidos socialistas europeos en los últimos veinte años. Fue el Partito Democratico italiano el primero que las practicó a escala nacional, con gran éxito, pues fueron clave en la segunda elección de Romano Prodi contra Berlusconi, en 2005. Bien es cierto que el PD es en realidad una constelación de movimientos e ideas a veces irreconciliables y no tiene nada que ver con el PSOE, que es a fin de cuentas un partido con una férrea (demasiado férrea) estructura orgánica.

Pero nadie olvida el enorme éxito de las primarias abiertas del Parti Socialiste francés, que en 2011 llevaron a François Hollande a la candidatura a la presidencia y luego a la propia presidencia de la República. El PS, a pesar de la importancia que tienen las corrientes en su interior, es una estructura orgánica tradicional, similar a la del PSOE. A pesar de ser un proceso personalizado, la organización de una serie de debates públicos permitió un auténtico intercambio de ideas alrededor de las primarias y la participación superó los dos millones y medio de votantes.

No cabe, pues, duda de la utilidad de este sistema para abrir a la sociedad un partido como el PSOE, que lleva tiempo cerrado sobre sí mismo, incapaz de atraer a nuevos militantes y de volver a generar la impresión de que es un verdadero agente de cambio y no un abogado del statu quo. En esta próxima conferencia, el enfrentamiento entre personalidades se cristalizará en las decisiones sobre el calendario. La dirección prefiere retrasar la organización de estas primarias, mientras el sector crítico quiere adelantarlas lo más posible, con la esperanza de que una derrota de Rubalcaba o de su candidato designado forzaría la dimisión de la dirección.

Pero las primarias no deben servir para derrocar direcciones orgánicas, sino para abrir el partido a la sociedad y elegir a los mejores candidatos. La experiencia francesa demuestra que unas primarias abiertas son más efectivas unos siete meses antes de las elecciones. Teniendo en cuenta que todo indica que el Gobierno agotará su legislatura, la fecha ideal para que el PSOE eligiera a su candidato a la presidencia del Gobierno se situaría en la primavera de 2015.

Pero los partidarios de las primarias en el PSOE tienen otras oportunidades ante sí: las elecciones europeas de mayo de 2014, así como municipales y autonómicas en primavera de 2015. La ofuscación personalista que ha focalizado la atención sobre la candidatura a la presidencia del Gobierno nos hace olvidar que todo el resto de las listas electorales seguirían siendo elaboradas a puerta cerrada por opacos comités electorales. Las elecciones europeas son una magnífica oportunidad para demostrar que en el PSOE la voluntad de cambio es auténtica, no sólo por la importancia de estos comicios, sino por la tendencia que ha tenido el partido a utilizar la lista de las europeas para apartar del primer plano a personalidades molestas u ofrecer jubilaciones anticipadas.

Personalmente, me parece evidente que el PSOE debería aprovechar las europeas para organizar sus primeras elecciones primarias abiertas a todos los progresistas del país, ya sea para elegir el cabeza de lista o para elaborar la lista completa, para lo cual existen diversas soluciones técnicas (véase www.facebook.com/primariasabiertasPSOEeuropeas2014).

Sólo así conseguirá desprenderse a tiempo de la imagen de partido inmovilista y cerrado que acarrea desde hace ya demasiados años.

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