PASA LA VIDA

Primos de la desvergüenza

LA especulativa prima de riesgo, saqueadora de cuello blanco, de la que hablamos ayer, tiene un parentesco lejano con los primos de la desvergüenza que han convertido los ayuntamientos de los pueblos en agencias de colocación por la cara. Primos, sobrinos, hijos, cuñados, cónyuges y amigos de cualquier pequeño municipio donde tanto en la alcaldía como en las plazas se justifica la impostura de engordar la nómina municipal para vivir de ella como sea. Saqueo descorbatado.

Los relevos en los equipos de gobierno de muchos pueblos sevillanos airean más y mejor la falsedad y la ruina a la que no pusieron coto ni la Cámara de Cuentas ni la Consejería de Gobernación ni la Diputación. Repartan la culpa entre todos los partidos porque cada cual tiene casos de los que arrepentirse. En Burguillos se cifra la deuda municipal en ¡62 millones de euros! En Marchena descubren que la plantilla no era de 175 personas sino de 204. ¿Habrán llamado a los cazafantasmas para descubrir a 29 empleados sumergidos? En Los Palacios, un mes antes de las elecciones se duplicó la contratación de empleados por parte del Ayuntamiento, aunque se sabía que no había dinero ni para pagar los salarios.

Idear y bendecir un irresponsable modelo de desarrollo que sólo puede basarse en el rescate desde la Diputación, la Junta o el Gobierno central, es un hito más de la cultura del engaño en el que se ha basado tanto bienestar de mentira. Es difícil erradicar estas nefandas prácticas. Las inmoralidades de ciudad, y sus consecuencias, se diluyen en el anonimato de la muchedumbre urbana. Los verdugos y las víctimas tienen mucha gente de por medio. Pero en un pueblo es casus belli de vecino contra vecino, del primo de uno y la hija de otro. Saben quiénes son, dónde viven, qué hacen. Cómo defenderse y cómo amenazar. Duro verano en el que se ven las caras quienes se aferran a una economía de ficción y quienes deben desmantelarla, mal que les duela.

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