Prioridad: frenar el cambio climático

ORGANISMOS científicos de prestigio como la NASA, entre otros, han concluido que 2015 fue el año más caluroso desde que comenzaron las mediciones en 1880. Para los que aún tenían alguna duda -si es que todavía hay alguien lo suficientemente irresponsable para hacerlo- el calentamiento del planeta es ya una realidad imparable y no sabemos muy bien cuál será su evolución y sus consecuencias. Sin embargo, sí conocemos qué se puede hacer para, en lo posible, disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, que parecen ser los principales culpables del aumento de la temperatura media de la superficie terrestre y oceánica.

Recientemente, el mundo casi al completo -196 países- aprobaron el Acuerdo de París, un documento histórico y jurídicamente vinculante que compromete a los firmantes a tomar medidas para limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5o C con respecto a la época preindustrial, lo que, se estima, reduciría considerablemente el impacto negativo del cambio climático. ¿Serán capaces los países de cumplir con este objetivo? De eso depende el futuro del planeta y de la especie humana. Tristemente, las sociedades han tomado conciencia del problema justo cuando el mundo atraviesa serios problemas económicos que facilitan la tentación de los políticos -cuya mentalidad suele ser cortoplacista- a tomar atajos que no favorecen, precisamente, la reducción de emisión de gases contaminantes. Además, los ciudadanos de a pie de los países desarrollados, que solemos presumir de conciencia ecológica y de estar concienciados con los problemas del calentamiento, somos luego incapaces de renunciar a un consumismo desaforado, que es uno de los principales causantes del problema. La humanidad se encuentra atrapada entre sus deseos de desarrollo económico y la realidad del calentamiento global.

Por su posición geográfica, Andalucía sería una de las regiones del mundo que más sufrirían un calentamiento descontrolado. Sólo hay que salir a la calle este caluroso verano para tomar conciencia de que estamos al límite de lo admisible. Muchas de las ciudades de nuestra comunidad, las ubicadas en nuestro extenso litoral, tendrían serios problemas si, como vaticinan algunos científicos, subiese el nivel del mar debido a la fundición de los casquetes polares. Además, somos frontera de un desierto que hace mucho tiempo cruzó el Estrecho de Gibraltar y que avanza con paso firme por zonas como Almería. El calentamiento afectaría gravemente a dos pilares fundamentales de nuestra economía, el turismo y la agricultura, por lo que propiciaría una comunidad más pobre y desolada. Luchar contra el cambio climático debe ser, por tanto, una prioridad para Andalucía.

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