julián aguilar garcía

Abogado

Prohibido entrar en el centro

Estas medidas dificultan llegar a sus casas a las "personas con movilidad reducida"

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Prohibido entrar en el centro

Los pactos entre socialistas y comunistas en Sevilla para los presupuestos municipales de 2020 dan mucho juego. Entre los acuerdos suscritos se incluyen medidas tendentes, según leíamos días atrás en estas páginas, a restringir el acceso al casco histórico en vehículos particulares. Quienes propugnan la medida aducen razones que tienen como foco la humanización del entorno y la disminución de la contaminación acústica y ambiental. La intención, no lo dudo, puede ser subjetivamente buena. Pero hagamos algunas observaciones.

Si queremos humanización y para ello consideramos que debemos suprimir los vehículos particulares, suprimamos también la Catedral, la cerveza, el fútbol o la poesía, si me permiten que me ponga provocativo (mi intención es más bien ser provocador). Todo ello es creación humana. Artificio. Como los autobuses o los impuestos que sí les gustan. Lo de disminuir la contaminación en el centro imagino que se busca presumiendo que los barrios son compartimentos estancos y que la polución de, digamos, el Paseo de Colón sigue adelante por calle Arjona y busca la SE-30, muy bien enseñada ella, en vez de torcer hacia el centro por la calle Reyes Católicos (futura calle Doctor Pedro Sánchez, al tiempo).

Bromas aparte, entiendo el objetivo y, parcialmente, las razones. Pero se omiten los inconvenientes. Estas medidas dificultan llegar a sus casas a las ahora denominadas "personas con movilidad reducida", a familias con cochecitos, a quien viene cargado de hacer la compra. Ni el autobús puede llegar a todas partes ni es usable por estos grupos de personas (que son meros ejemplos ilustrativos) y el taxi tiene un coste que no todos pueden asumir constantemente.

Se nos dirá que los residentes (¿y clientes de hoteles, de grandes almacenes, etcétera?) tendrán permiso para acceder… tras perder tiempo laboral en la burocracia necesaria para conseguir ese papelito salvador que enseñar al policía que bloquee el paso o para recurrir la multa que una cámara y una máquina nos pongan.

Aun así, ¿cómo llegar a casa de la suegra o de la abuela para comer con la familia, cargados de niños, si no somos residentes en el centro? ¿Cómo visitar a los amigos que aún resistan en la zona restringida? ¿Quieren que aparquemos a las afueras y accedamos en "lanzaderas"? ¿Lo que buscamos es que el centro quede para que los turistas paseen y los ciclistas y patinadores -eléctricos o musculares- atropellen? Eso sí que es deshumanizar y despersonalizar Sevilla.

Una vez más, subyace el intervencionismo municipal. Coherente dada su ideología. Como les hemos votado, habrá que aceptar que desde la Administración decidan (hasta donde llegue su competencia, omnímoda en el caso del Gobierno socio-comunista-independentista que parece regirá -perdón por la alusión monárquica- España -perdón, de nuevo-) qué es bueno para los individuos y para la sociedad, de los que el poder desconfía. Eso es lo que me preocupa. Lo del tráfico es mera anécdota discutible.

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