EL verano sigue siendo la estación idónea para convertir las mesas de los informativos en banco de pruebas. Oteando por el Canal 24 Horas encuentro suculentas sorpresas. La mayor, redescubrir a Rosa Correa, mi Rosa Correa, durante tantos años reportera del Corazón, corazón y en la última temporada rostro visible de La aventura del saber, espacio que cuenta con el dudoso honor de ser el menos visto de toda la producción propia de La 2.

Lo de Rosa Correa es todo un ejemplo de cómo se puede y se debe huir del encasillamiento. Practicando un recorrido contrario al de su ex jefa, Cristina García Ramos, y después de lucir sobradas cualidades para la crónica rosa, lo que apeteció a la periodista fue demostrarse, y demostrarnos, que podía ejercer de presentadora en plató, logrando otros registros, como todo buen comunicador que se precie, y ella lo es.

Rosa Correa se doctoró con el cum laude de la profesión el fin de semana que falleció Rocío Dúrcal, cuando La Primera se convirtió en un canal temático fúnebre y la reportera coordinó en directo muchas horas de programa vivo, respetuoso y emocionante, seguido por cinco millones de espectadores. Televisión socializadora en vena.

La segunda de las agradables sorpresas al sintonizar el Canal 24 Horas de la canícula ha sido descubrir a José Manuel Fernández, en las antípodas del busto parlante. Todo un compendio de saber estar ante las cámaras. Ahora sólo falta saber qué hará Juan Pedro Valentín cuando el 1 de septiembre se ponga al frente del canal. A qué presentadores promocionará. Está claro que con un poco de rodaje, un tándem como el formado por José Manuel y Rosa podría dar mucho juego. Y no sólo en este noble canal temático, donde todavía es posible la información sin sensacionalismos.

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