Un día en la vida

manuel Barea /

¿Pueden ser felices los socialistas?

EL título de este artículo no es original. Se lo copio a Orwell. Se le ocurrió a él para uno que escribió en 1943 sobre la utopía. Tantos años después, ahora, en España, también me ha dado por preguntármelo. ¿Pueden ser felices los socialistas? No sé si podrán serlo en el futuro. Hoy no. Creo que tienen un berrinche del carajo. Y eso que la última entrega del Barómetro del CIS dice que el PSOE sería la única fuerza política que aumentaría en votos... Y seguiría yendo detrás del PP de Rajoy. No, no pueden ser felices los socialistas. Al menos no los socialistas del PSOE (los otros, si los hay afuera, no sé). A la más mínima satisfacción -en el caso de que lo del CIS pudiera satisfacer a alguien en ese partido-, y es efímera. Porque no sirve ni como consuelo. Encima, brota la acritud. El término fue muy del gusto y del uso de Felipe González. Y el oráculo ha vuelto a hablar. Como la zarza ardiente, de nuevo ha enviado señales, pero salvo los de su secta -ya no son felipistas, sino felipienses-, los demás andan más quemados que la Antorcha Humana. El jefe de ahora, Pedro Sánchez, no gana para trajes ignífugos. González, en otra admonición, ha proclamado: "La decisión de Albert Rivera es el primer acto de responsabilidad política desde las elecciones". Y Sánchez, desgastado por el tiempo y carbonizado por la filípica, se sopla las manos al rojo vivo sin percibir que su pistantrofobia aumenta por momentos. ¿Saben qué es eso? Yo no tenía ni idea, me enteré hace poco en uno de esos bombardeos en masa que revientan la bandeja de entrada: es el miedo "irracional e irrefrenable" que tienen algunos adultos a volver a confiar en otras personas debido a "perniciosas y traumáticas vivencias anteriores" -no sé, ¿el 20-D, el 26-J?- que los empujan a la "denominada jaula virtual" en la que se convierten "en meros espectadores del mundo a través de los barrotes que se crean". Y el correo electrónico añadía que la tal pistantrofobia se ha extendido entre los españoles de más de 35 años.

Parece que Sánchez y otros muchos socialistas la padecen -puede que en buena parte por culpa de las gonzaladas-, y sin embargo aún no se han coscado, así que no saben que tienen que desembarazarse de ella. Igual, como aquellos utópicos de los que hablaba Orwell, siguen dándole vueltas a la felicidad, eso que reside en algún lugar detrás de nosotros. Sánchez y su gente se giran, miran atrás y no ven nada.

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