¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Puente de Hierro, ya es hora de una decisión

Sería absurdo gastarnos 100.000 euros en restaurar el puente y luego dejar que se siga pudriendo en un solar

Daniel Bilbao tuvo el acierto y la sensibilidad de pintar la antigua Sevilla ferroviaria y portuaria cuando ya estaba condenada a muerte por las obras que trajo consigo el 92. En sus cuadros, siempre envueltos por una luz crepuscular, es difícil no advertir la nostalgia por las antiguas estaciones cuando aún no eran tristes centros comerciales o gimnasios de postín, sino orgullosas terminales que acogían un bullicio de quintos y paisanos ensordecidos por los rugidos de las locomotoras. A esa Sevilla pertenecía también el conocido como Puente de Hierro, en cuyos raíles naufragaron no pocos vespinos de la urbe ochentera y que le daba al Puerto un sabor de industria vieja y un tanto oxidada.

Lo curioso es que este puente, diseñado a partir de una patente de una empresa de Chicago por el ingeniero Juan Delgado Brackenbury, ha seguido muy presente en la memoria de los sevillanos, que sienten un incómodo malestar cuando lo ven arrumbado en la Avenida de la Raza, como una chatarra ósea. Sobre todo porque la historia reciente del llamado Puente de Alfonso XIII es la de una promesa incumplida (otra más) por las autoridades: la de su reutilización como pasarela peatonal. Sin embargo, pese a los intentos de que la maleza y el olvido acaben de una vez por todas con su memoria, esta infraestructura del 29 emerge periódicamente en los titulares de los periódicos, gracias en gran parte a esos grupos conservacionistas inasequibles al desaliento que son la flor y nata de la sociedad civil sevillana. Así, en estos días hemos visto el anuncio por parte de la Junta y el Puerto de invertir 100.000 euros en la recuperación del Puente de Hierro, que suma ya más de 22 años de incomprensible abandono, aunque la buena nueva no ha ido acompañada de un compromiso de reutilización inmediata o, al menos, de hacerlo visitable en su rústica ubicación actual. Por su parte, a principios de semana, un grupo de entidades comprometidas con el patrimonio industrial de la ciudad, encabezadas por Planuente (Asociación para la conservación del Puente de Alfonso XIII de Sevilla), han presentado su proyecto para que sirva de pasarela peatonal y ciclista entre el Muelle de Nueva York y la antigua Fábrica de Tabacos de Los Remedios. No es mala opción. Desde luego sería absurdo que, después de gastarse 100.000 euros de dinero público en su restauración (a los que habría que sumar otros 250.000 del fallido pero reutilizable proyecto para ubicarlo en San Jerónimo), el puente siguiese pudriéndose entre la maleza de un solar periférico. Es hora de tomar ya una decisión.

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