Puentes y pasarelas

Hay que abrir el debate a los temas de la ciudad, con la agenda planteada por los ciudadanos

Varias entidades sevillanas han pedido que el Puente de Hierro se coloque como pasarela entre Altadis y el Muelle de Nueva York. Es una idea atractiva y con aspectos positivos. En primer lugar, permite reabrir el debate sobre la colocación del puente a modo de pasarela, que ya se había estudiado en su momento, pero que ahora recobra actualidad con los planes sobre Altadis. En segundo lugar, debatir sobre los paseos de las dos orillas del río y plantear como una unidad las márgenes del río desde el parque del Alamillo hasta la nueva esclusa, al final de Tablada y recuperar la idea de las pasarelas peatonales sobre el cauce del rio Guadalquivir, que ya fueron propuestas en el Plan General de Ordenación Urbana, principalmente en el tramo de la Cartuja, para facilitar la unión de los edificios allí situados con el casco histórico de Sevilla. Y, sobre todo, abrir el debate a los temas de la ciudad, cuya agenda sea planteada desde la propia ciudadanía, porque afectan de manera decisiva a la vida cotidiana de los sevillanos.

La primera cuestión, el destino y uso del Puente de Hierro, ya es hora de que se afronte de una manera clara y con resultados. Uno de los peligros de escribir en Sevilla es que se puede tomar un escrito de hace años, volverlo a publicar y que siga vigente. Así de despacio pasan las cosas entre nosotros. Hace unos años escribí: "... el Puente de Hierro tiene ese aire de objeto heredado, que no se sabe qué hacer con él, y que de momento está en el desván. Con valor sentimental e histórico, pero sin utilidad. Al menos por respeto a nosotros mismos, deberíamos saber qué hacer con el Puente de Hierro…". Por eso me parece de mucho interés la propuesta de ponerlo como pasarela peatonal en el río, frente al parque. Porque, planificar las mejoras de las márgenes del río, hasta las naves y tinglados del viejo puerto modernista, sin dar una solución al Puente de Hierro es una negligencia, cuando no un desatino.

Y eso nos lleva a la segunda cuestión, el debate de los tramos del río en su ser urbano. El de la Cartuja y Torneo, principalmente dedicado a las actividades deportivas, el de Triana y Arenal por la Torre del Oro y San Telmo y hasta el puente de Los Remedios, para el disfrute de propios y extraños, tanto en sus orillas como en los paseos por las aguas del río. Sin olvidar el tramo de la velá de Santa Ana, que nos une con nuestro mejor pasado, humilde y camaronero. Y el tercer tramo, aguas abajo, dedicado principalmente a la náutica, con atraques para cruceros y embarcaciones de todo tipo. Y finalmente el puerto comercial e industrial. Con una lógica como ésta o parecida, sólo pretendo participar en la reflexión, el río se puede entender en tramos que se definen por los puentes que existen y con las dos orillas unidas por pasarelas peatonales que faciliten el cruce de una margen a la otra, una manera de disfrute del río, que ya se planteó formalmente hace años en Sevilla y que parece que habíamos olvidado. Hagámoslo.

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