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'Pujolismo' en la Junta

Moreno se ha puesto la bandera en la solapa. Pero envolverse en la bandera es esconderse, lo haga él o Díaz

La historia se repite. El departamento de producciones cinematográficas de San Telmo acaba de lanzar una nueva película. Un ejercicio de pujolismo. Consiste en hablar en nombre de todo el pueblo andaluz y utilizar la bandera como blindaje gubernamental. Pujol se envolvió durante décadas en la senyera para defenderse de ataques políticos, judiciales o personales. Un salvoconducto que condujo al oasis catalán, donde los trapos sucios se lavaban en casa y el 3% era secreto de familia. Aquí ya lo intentó la anterior presidenta de la Junta, que ante las críticas adversas recurría asiduamente a la verde y blanca. Su sucesor tiene la tentación de seguir el mismo camino.

Susana Díaz desarrolló una destreza inusitada para envolverse en la bandera de Andalucía al menor embate por su izquierda o por su derecha. Si se afeaba algún defecto a su gestión, su táctica era decir que Podemos y PP hacían pinza para propagar la Andalucía negra. El relato incluía afirmar que lo que era bueno para España era bueno para Andalucía y lo que era bueno para Andalucía era bueno para España. Juanma Moreno ya copia hasta el discurso. Y se pone un lazo con la bandera para protestar porque se aplica a Andalucía una norma sobre déficit excesivo impuesta por el último Gobierno central del PP, pero por un incumplimiento del último gobierno regional del PSOE. Este embrollo habría que resolverlo hablando y no sobreactuando. Los políticos están para solucionar problemas, no para exagerarlos. Abrazarse a la bandera es esconderse, lo haga Pujol, Díaz o Moreno.

Sin embargo hay asuntos graves que se eluden. Por ejemplo, no se ha pronunciado el presidente regional sobre el eventual aumento en la Base de Rota de los destructores americanos del escudo antimisiles. Tendrá importancia estratégica, pero habría estado bien que el máximo representante del Estado en Andalucía recordase a Estados Unidos que las retorsiones comerciales al primer productor mundial de aceite de oliva no inspiran un cómodo partenariado en Defensa. Y que la amenaza de aranceles al aceite por un contencioso aeronáutico no es propia de buenos socios. Tampoco habría estado mal que el presidente apoyara al profesor de un instituto de Baena denunciado por mostrar a sus alumnos un vídeo sobre Ana Orantes, asesinada por su marido hace 22 años.

No es cine, ni teatro, son historias reales en las que es necesario ejercer un liderazgo en defensa de derechos e intereses. La distracción con la bandera desorienta.

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